Cap 40

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†Cecilia†
Elías y yo fuimos temprano a misa como todos los domingos. Saludamos al padre y nos sentamos hasta el frente.

-Hoy hablaremos sobre el perdón y lo bien que le hace a nuestra alma -dijo el padre-, solo nuestro padre debe juzgarnos.

∆∆∆

Esperaba a Elías (se estaba confesando).

-Hola Cecilia -dijo la esposa del padre-, como siempre los veo aquí, qué bien que sean tan fieles con su religión.

-Es lo que mis padres me inculcaron, ya es normal para mí.

-Me alegra oír eso, lástima que no pueda decir lo mismo de tu hija.

-No entiendo, ¿a qué te refieres?

-Ya sabes... La pena que tú hija salga con chicas.

-Discúlpame, pero para mí no es ninguna pena, ella es mi hija y la amo.

-Pero ya sabes que Dios creó al hombre y a la mujer para estar juntos, lo demás es una aberración.

-Ella no es ninguna deshonra, es mi hija y la amo, te agradecería que no te expresaras así de ella, por favor.

-No pretendía ofenderte, ya sabes que para la religión eso está mal, pero está bien, no hablaré de eso... Bueno, nos vemos, que Dios te bendiga.

-Igual.

Se fue. Elías llegó.

-¿Qué pasa? Te ves enojada.

-No importa, ¿nos vamos?

Caminamos. Elías se veía pensativo.

Al llegar a la casa de sentó en la mesa del comedor (eso lo hacía cada que quería hablar de algo). Me acerqué y me senté.

>>Te veo pensativo, ¿te pasó algo?

-Cecilia... Llevábamos ya bastante tiempo casados, incluso tuvimos una hija... La biblia me a enseñado que la familia es lo más importante, no creo que sea bueno que siga enojado con Elisa, al fin y al cabo es nuestra hija y... La extraño.

Sonreí. Me paré y lo abracé.

-Por fin recapacitaste.

-Sí, ¿no es muy tarde?

-Claro que no, nuestra hija es una buena niña, la criamos bien, deberías pedirle una disculpa y de paso felicitarla porque apenas fue su cumpleaños.

-¿La has visto?

-Sí, no podía dejarla, la amo y no importa lo que diga la iglesia.

-Tal vez tengas razón.

No lo digas (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora