Daniela flotaba en ese espacio cálido y etéreo al que Poché la había llevado.
Una parte muy pequeña y distante de ella no podía creer que estuviera haciendo estas cosas: permitir que la azotara y hacer que se corriera. Y que le pidiera a la morena que la hiciera llegar al orgasmo otra vez.
Ardía en deseos de pedírselo otra vez ahora. Pero básicamente estaba demasiado abstraída para pensar en eso. Lo único en lo que podía pensar era en el delicioso tacto de sus manos, el calor que le producían en la piel. El placer la embargaba en oleadas. Los azotes. El deseo que le ardía por dentro, todo era lo mismo. Dolor y placer; quería más de ambas cosas.
Sus pechos estaban comprimidos sobre los muslos de la morena; el peso del cuerpo la presionaba contra su regazo. Su pene era un bulto duro que le rozaba el costado. Quería notarlo dentro. Quería que volviera a azotarla, más fuerte y más rápido. Quería sentarse a horcajadas encima de ella y cabalgarle. Y todo eso a miles de kilómetros por hora dentro de su cabeza, que le daba vueltas del anhelo que sentía.
-Poché, por favor.
La morena rio y entonces le pasó una mano entre los muslos, entre los que buscó y encontró su clítoris.
-Oh, sí...
Empezó a ejercer presión allí y Daniela arqueó la espalda. Al mismo tiempo, con la otra mano, empezó a azotarla en el culo; el azote le picaba, quemaba y luego se volvía puro placer. La
sensación, junto con el latido de deseo en su sexo, se multiplicaba.
Poché empezó a azotarla con fuerza, golpe tras golpe; rápido y con dureza. Los dedos que se
movían en su clítoris eran igual de rápidos y la frotaban con fuerza. El placer la invadió; el clímax se estaba acercando cada vez más.
-Poché... Joder...
Le introdujo un pulgar y lo empujó muy dentro.
-Ah...
Un azote más y la castaña empezó a correrse; el placer era como un relámpago que la cegaba.
-¡Poché!
La castaña empezó a subir y bajar las caderas, corriéndose sin parar. Poché seguía dándole placer y azotándola.
Al final, Daniela se quedó inmóvil. Sentía escalofríos en todo el cuerpo y unos pequeños
temblores de placer seguían recorriéndola. Estaba agotada; era incapaz de moverse.
Entonces María José la incorporó y la abrazó. La besó en la cara, le levantó la mano y se la llevó a los labios. Luego la besó en el interior de la muñeca antes de volver a dejarle la mano en su regazo y apoyar su mejilla en la suya. El aliento de Poché acariciaba su pelo; le decía algo pero la castaña no lograba descifrar qué. Quería dormir pero su cuerpo estaba más vivo que nunca.
-Daniela, mírame.
Era difícil hacer lo que le pedía pero quería hacerlo. Quería ver sus hermosos ojos aceitunados. Quería obedecerle.
Abrió los ojos.
Poché era aún más sexy que antes. Tenía los ojos encendidos de la adrenalina o del deseo.
Quizá las dos cosas. No podía pensar con claridad. No entendía nada, salvo que quería que la besara.
Daniela levantó la barbilla y Poché agachó la cabeza y le rozó los labios con los suyos. Y el deseo se encendió en su interior una vez más;
la encendió por completo. Sin embargo, estaba demasiado fatigada para moverse.
Poché se apartó.
-Lo has hecho muy bien, Daniela. Excelente.
Tenía la voz algo ronca. Seguía tocándola y acariciándole el pelo. Daniela la miraba mientras docenas de emociones se asomaban en el rostro de la morena ¿O tal vez fuera su imaginación, el producto de dos fuertes
orgasmos y su propio deseo confundido?
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𝗘𝗹 𝗟𝗶𝗺𝗶𝘁𝗲 𝗗𝗲𝗹 𝗣𝗹𝗮𝗰𝗲𝗿
Fanfic[Adaptación Caché] +21 ⚠️ Advertencias⚠️ •Mucho contenido sexual explícito •Habrá escenas que podría incluirse como prácticas de BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) G!P •Esta historia NO es mía, es una ADAPTACIÓN...
