CHARLOTTE GUEST
El médico me ha confirmado que Anne tiene aproximadamente siete meses de embarazo, aunque se haya casado con mi hijo hace cinco meses. A mí no podría importarme menos. No es la primera novia embarazada que se casa ni será la última.
William lleva unas semanas viajando menos, aunque está emocionado con la construcción de la nueva escuela para los hijos de los trabajadores.
Hace cuatro semanas que comenzaron con las obras, en un tiempo récord si tenemos en cuenta que lo de la escuela lo decidieron unos pocos días antes. Casi todos los trabajadores han colaborado en su tiempo libre, aunque la que más se ha esmerado es Emily. Esa chiquilla no deja de sorprendernos y, en cuanto tiene ocasión, se cuelga del techo y se pone a trabajar como uno más o, según Robert, les enseña a todos.
Parece ser que su padre era un gran maestro de la construcción y un buen carpintero.
El edificio ya está terminado y ahora solo falta colocar los muebles. Emily quiere ser la maestra y Will nos ha dicho que le dejemos a él tomar las decisiones, así que nosotros no nos inmiscuimos. Esos dos parecen como el perro y el gato a veces, aunque otras, mi hijo la mira como si fuese la única mujer que hay en el planeta.
—¿Qué opinas de William y Emily? —le pregunto a mi marido antes de levantarnos de la cama.
—Si les dejaran dirigir a esos dos el mundo, se acabarían los problemas —me responde, sin entenderme.
—No me refiero a la escuela o a cómo trabajan juntos.
—Entonces, ¿a qué te refieres?
—He visto cómo William la mira —le hago saber.
—Hace meses pensé que le iba a pedir matrimonio. Ya conoces a tu hijo y sabes que la falta de fortuna de ella no lo hubiese detenido, pero luego nos anunció su matrimonio con Anne y pensé que eran imaginaciones mías —me dice mi marido para mi sorpresa.
—¿Por qué no me habías dicho nada antes? —le riño.
—Porque era conocedor de las ansias que tenías de que tu hijo se casara y te diese un nieto, por lo que no quería incitarte en ese sentido.
—¡Qué bien me conoces, Eddi! —le digo cariñosa, antes de darle un beso en la boca y levantarme de la cama.
—No te preocupes, Charlotte. He visto a Anne llorando de las risas ayer por la tarde por las tonterías que le estaba diciendo el niño.
—Ya no es un niño —le recuerdo.
—Para nosotros seguirá siendo el niño, aunque tenga cinco hijos.
—¿Crees que tendrán muchos más hijos? Anne siempre ha dicho que no le gustan mucho los bebés.
—Pues le tendrán que gustar. Me niego a tener solo un nieto —dice mi marido, como si fuese él el que decidiese los hijos que van a tener Anne y William.
Si algo he hecho bien en la vida es casarme con Edward. A pesar de que hemos vivido algunas desgracias, sobre todo la muerte de nuestro primogénito, mi marido siempre ha estado a mi lado y no ha permitido que me derrumbara. Solo espero ser lo mismo para él, un lugar donde encontrar la paz cuando es necesario y la tempestad cuando la busco.
Emily, James y William suelen desayunar juntos, porque William se está levantando últimamente muy temprano cuando hace ejercicio por las mañanas. Por eso mi esposo, Kate, Anne y yo lo hacemos luego, los cuatro solos.
—Voy a salir con Kate a ver a las ovejas. Han parido más de la mitad de las que estaban en cinta y seguro que a la niña le apetece acompañarme.
—¿No tiene clases? —le pregunto, porque Emily suele darle dos horas todas las mañanas.
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Lady in waiting - Terminada
Historical FictionA Emily le ha tocado nacer en la Inglaterra de principios del siglo XIX con una niña pequeña a la que cuidar y alimentar y un futuro incierto. El miedo y la preocupación harán que no se permita soñar con una vida mejor, ya que solo unos pocos afortu...
