EMILY BYRON
Faltan tres semanas para que comience el verano y me encanta ver cómo florecen las plantas. Desde que me mudé hace un mes a la casa de los Grant, estos han mejorado muchísimo. La señora Grant ha dejado de sollozar cada vez que intenta tomar parte en una conversación y su marido ha comenzado a interesarse por los trabajos que se están haciendo en el campo. Además, muchas veces se va con el señor Guest y Kate a dar una vuelta en el carruaje o a ver a las ovejas, algo que a mi hermana le fascina.
El señor Guest le ha permitido a Kate traer a un corderito precioso al que ha llamado Bombay, siguiendo la tradición de Billy de ponerles a los animales nombres de lugares o ciudades.
Después de unas semanas sin recibir de madrugada las visitas de Billy en mi alcoba, comencé a releer de vez en cuando el libro Thérèse philosophe que me dejó Billy, que también se ha titulado como Memorias para servir a la historia del padre Dirrag y la señorita Éradice. Solo lo he hecho algunos días. No obstante, tengo que reconocer que cada vez siento más curiosidad por el tema principal del libro, el desconocimiento que tenemos sobre el sexo y el placer que nos puede hacer sentir.
Incluso me he despertado en medio de la noche acalorada. Sin embargo, no me he atrevido a tocarme. Nunca lo he hecho y no sabría por dónde empezar. Si Anne siguiese conmigo, podría haberle convencido para que me hablase un poco sobre el tema sin que se diera cuenta, pero con James o con Billy no me atrevo.
Todos hemos ido recuperando nuestro humor poco a poco, a pesar de que echemos terriblemente de menos a Anne. Sus padres son los que aún están enfadados con el mundo por haberles arrebatado a su hija, pero Billy también está muy triste y se nota incluso cuando lo veo correr a lo lejos por la mañana temprano para luego acabar nadando en el lago.
Desde que me mudé a casa de los Grant, no coincido mucho con el señor William. Cuando voy a casa de sus padres, me preocupo de que el servicio cumpla con su cometido y suelo hablar sobre todo con el ama de llaves, el mayordomo y Susan.
Sé que él ha estado muy ocupado con sus negocios y que ha tenido que viajar varias veces, normalmente acompañado de James. No obstante, yo también tengo muchas cosas que hacer porque ahora estoy llevando dos casas, intentando que la escuela esté lista para septiembre y dirigiendo los trabajos que se están haciendo en la casa que se encuentra en la propiedad que fue de Thomas y luego de Anne.
Los señores Guest suelen venir cada dos o tres tardes a visitarme con Kate, a la que solo estoy enseñando dos horas por las mañanas los lunes, martes y jueves. Está muy adelantada en diversas materias para su edad, por lo que no me preocupo.
—Billy ya ha comenzado a hacer publicidad de la posada, aunque me ha comentado que está arreglando el granero que está al lado de la casa para convertirlo en un pub. ¿Está segura de eso? —me pregunta James, que ha venido a ver el estado de las obras de la futura posada.
—La casa y el establo están a la entrada de la finca, por lo que podremos poner una valla para que los clientes no puedan acceder al resto de la propiedad.
—¿Pero va a servir alcohol? —insiste James.
—Yo no, puesto que solo estaré en la cocina en caso de ayudar en el pub. Sin embargo, pondremos a dos hombres a servir las bebidas y las comidas y, cuando el negocio comience a funcionar, podremos arrendárselo a una familia para que lo regente. Es la mejor solución que se me ha ocurrido porque el salón de la casa no es lo suficientemente grande para poder dar de comer a todos los huéspedes. Además, la finca está más cerca del pueblo que la de los señores Guest y también podrán visitar el pub los habitantes de Benston —le explico las razones que me han llevado a tomar dicha decisión.
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Lady in waiting - Terminada
Historical FictionA Emily le ha tocado nacer en la Inglaterra de principios del siglo XIX con una niña pequeña a la que cuidar y alimentar y un futuro incierto. El miedo y la preocupación harán que no se permita soñar con una vida mejor, ya que solo unos pocos afortu...
