WILLIAM GUEST
Hoy, en el día sábado, once de septiembre de mil ochocientos diecinueve, me caso por segunda vez, aunque esta vez es un matrimonio de verdad y estoy tan enamorado de mi mujer que hasta duele.
El sábado pasado, después de ayudar a Emily con la limpieza de la escuela, robarle un par de besos más y acompañarla a casa de los señores Grant, me fui a mi casa flotando en una nube de felicidad difícil de describir.
James, que había escuchado que los señores Grant iban a adoptar a Emily y a Kate y, al igual que yo cuando me enteré, se estaba preparando para lo peor, se quedó muy confundido con mi cara de felicidad plena y al principio pensó que me estaba burlando de él al informarle que me casaba.
Mi padre no había dicho nada sobre la entrega del anillo, así que mi madre también se sorprendió, aunque ella estaba esperando que sucediese algún día próximo.
Desde ese día no me dejan acercarme a mi prometida a no ser que esté acompañado.
Emily se lo toma con buen humor. Sin embargo, yo estoy de lo más molesto, puesto que no quería llegar a la noche de bodas sin que mi mujer tuviese un poco de experiencia, aunque fuese con la masturbación, preferiblemente oral. Lo sé, soy un pervertido y nunca lo he negado.
Esta noche, la pasaremos en nuestra nueva casa, que se encuentra en la finca vecina de mis padres, no la de los señores Grant, sino la de los otros vecinos, por supuesto.
Dos días después de la pedida hablé con el propietario, el hijo del matrimonio que vivió en ella hasta que fallecieron los dos. Llegamos a un acuerdo y la compré. Está en buen estado, pero la arreglamos en un tiempo récord porque todos los trabajadores de las tres fincas que administro actualmente quisieron colaborar. Emily se deja querer y se nota.
La propiedad es tan pequeña que solo tiene un jardín delantero, un pequeño establo, un huerto trasero, un cuarto para los trastos y una casa de trescientos cincuenta metros cuadrados. No obstante, no nos faltará espacio a nosotros dos y a James, ya que mi amigo se ha negado a seguir viviendo con mis padres si yo no estoy en la casa.
Aun así, la casa es suficiente para nosotros tres. En la planta alta hay cinco habitaciones, por lo que tenemos tres dormitorios para cuando tengamos niños, porque después de esperar tanto tiempo para casarme con Emily, quiero darle todo lo que ella desee y, si quiere diez hijos, se los daré.
Por supuesto que mi mujer y yo compartiremos alcoba. No pienso dormir ni una noche sin ella a no ser que me vea obligado.
Hemos pensado en desayunar en casa y el resto de las comidas, hacerlas en la casa de mis padres y que una sirvienta venga a casa los lunes, miércoles y viernes para limpiarla, por lo que no tendremos servicio permanente en casa. Un alivio, la verdad.
Emily no quería que nadie viniese a limpiar, pero mi padre se encargó de explicarle que con todas las tareas que tiene, no podrá tener el tiempo suficiente para dedicarle a la casa y al final lo entendió.
Ya esta mañana se han llevado las cosas que aún faltaban a la casa y James se ha comprometido a llenar la despensa para poder desayunar mañana. Creo que él se alegra tanto como yo de que al final pueda casarme con mi futura esposa.
***
Nunca pensé que fuera a venir tanta gente. Es verdad que al día siguiente de que Emily me dijese que sí, me emocioné y me puse a escribirles invitaciones a todos mis amigos en Inglaterra, pero no imaginé que fuesen tantos.
—He visto llegar a John Potter hace unos minutos —me dice James, que está vigilándome para que no vaya a ver a la novia antes de lo previsto.
—Les escribí a algunos amigos de Oxford y les dije que podía venir quien quisiese mientras lo confirmara antes del jueves —le explico a James, que seguro se estará preguntando por qué hay tantos invitados.
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Lady in waiting - Terminada
Historical FictionA Emily le ha tocado nacer en la Inglaterra de principios del siglo XIX con una niña pequeña a la que cuidar y alimentar y un futuro incierto. El miedo y la preocupación harán que no se permita soñar con una vida mejor, ya que solo unos pocos afortu...
