WILLIAM GUEST
Desde hace meses he esperado este día impaciente. Sé que no debería y que, posiblemente, no me haga bien volver a verla, pero la espera se me ha hecho eterna y esta mañana en el desayuno he estado más nervioso que incluso Kate, que es su hija.
—Puedes estarte quieto un rato —se queja James, porque después de desayunar me he encerrado con él en mi habitación, evitando el volver loco a alguien más.
—Hace ocho horas que salieron de Londres y les ordené que no parasen en ninguna posada. ¿Por qué no han llegado todavía?
—Solo a ti se te ocurre enviar a Robert para que la fuese a buscar y les obliga a viajar de noche —se queja mi amigo.
—Robert fue caballero e instruido en la lucha cuerpo a cuerpo, además de que es muy diestro utilizando armas. Asimismo, es la víspera de Nochebuena y los caminos están llenos de viajeros que quieren llegar a sus casas para celebrar la Navidad con sus seres queridos —defiendo mi decisión.
—Pues si tan seguro estás de que no va a pasarles nada, ¿por qué estás tan nervioso? También viaja con ellos Susan, la cocinera de tus padres de la casa de Londres.
—¿Qué hará si les atacan? ¿Cocinarles un pudin a todos? —ironizo.
—Ya veo que hoy estás de muy mal humor. Hablaría con tu esposa si fuese un matrimonio de verdad. Mi consejo es que necesitas tener sexo ya, Billy. Tienes mucho estrés acumulado —me molesta James.
—Convence a la señora Byron de que me permita estar con ella unas horas y haré caso a tu consejo —lo molesto yo, porque sé que le fastidia que me niegue a acostarme con una mujer mientras siga tan enamorado de Emily.
—Sabes que ella no lo aceptaría en la vida, aunque quizás la encuentres muy cambiada.
—¿A qué te refieres?
—Tu madre me ha dicho que se está codeando con la alta sociedad londinense, sobre todo con los diplomáticos franceses, italianos, españoles y alemanes.
—Sí, Charlotte me ha puesto al día de lo orgullosa que está de ella, ya que está cumpliendo con creces todos los encargos que le pidió que hiciese en su nombre —le contesto con fastidio.
—También se ha vuelto muy amiga de Susan —añade James.
—¿Por eso se la ha traído?
—No, Billy. La ha traído porque hoy comerán con nosotros los padres de Anne y necesitan ayuda en la cocina. Con todo, los sirvientes en Londres cuchichean que está aprendiendo todos los trucos de Susan en la cocina y que no se le da nada mal.
—Quizás quiera montar un restaurante en el futuro —digo de mala gana.
—O hacerle un banquete al amor de su vida para demostrarle lo que lo quiere —me saca James de mis casillas.
—A mí no hace falta, sino que me la chupe si quiere demostrarme su amor —le contesto, llevándome una colleja por parte de mi amigo.
—¡William Guest! Estás hablando de una dama —me riñe James.
—¿Qué sucede? ¿Las damas no la chupan? Pues entonces no me termina de convencer eso de intimar con una —lo termino de molestar.
—Se supone que estás enamorado y lo único que dices son ordinarieces —me sermonea, como si aún fuese mi tutor.
—La quiero y tú lo sabes mejor que nadie. No obstante, te mentiría si no te dijese lo necesitado que estoy de que me mime un poco. Ni siquiera necesito sexo, solo que me toque mientras me corro en sus manos o en su boca y yo la masturbaría hasta hacerle gritar mi nombre más de una vez —le respondo sincero.
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Lady in waiting - Terminada
Ficção HistóricaA Emily le ha tocado nacer en la Inglaterra de principios del siglo XIX con una niña pequeña a la que cuidar y alimentar y un futuro incierto. El miedo y la preocupación harán que no se permita soñar con una vida mejor, ya que solo unos pocos afortu...
