CAPÍTULO VEINTINUEVE - HASTA QUE SE DUERMA

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EMILY BYRON

Echo muchísimo de menos a mi hermana, pero sé que a Anne le quedan apenas unos días entre nosotros y creo que el señor Guest tiene razón. Es mejor que regrese cuando Anne deje de sufrir.

Me ha llegado una carta de ella, la primera vez que me escribe, en la que me cuenta lo bien que la tratan y, sobre todo, lo bien que se está portando. Incluso está asistiendo a clases con el tutor del hijo de los señores Spencer.

Ya es de madrugada, pero la madre de Anne hace poco que entró en su habitación para dormir y no quise dejar a mi amiga sola, aunque casi no haya abierto los ojos los últimos días.

Billy dijo que le quedaba una o dos semanas hace diez días y noto cómo se va apagando poco a poco lo que le queda de vida. Hasta James no puede disimular su tristeza.

—¡Billy! —susurro al entrar en la habitación de William.

—¿Qué hace aquí, Emily? —me pregunta, en voz baja, después de que yo cierre la puerta.

—He venido a quedarme con usted hasta que se duerma —le explico.

—Dese la vuelta si no quiere verme desnudo —me dice y yo no tardo ni un segundo en obedecerle.

—¿Por qué está sin ropa? —le riño sin levantar la voz.

—Le advertí una vez que dormía así.

—Pensé que solo lo dijo para avergonzarme —admito.

—Mejor vamos a su cuarto, Emily. No quiero que alguien la encuentre aquí y manche su reputación —me pide para mi sorpresa.

—¿No sería lo mismo encontrarlo a usted en mi alcoba? —ironizo.

—No, porque siempre diría que usted me estaba echando y yo insistía en quedarme —me dice, dejándome con la boca abierta.

No discuto más con él y lo sigo con mi lámpara en la mano, aunque él también lleva la suya.

—Quería ser yo la que le hablase hasta que se quedara dormido —me quejo, cuando ya estamos acostados.

—¿Por qué?

—Porque lo he visto muy triste últimamente.

—Como todos en esta casa —me responde con un suspiro.

—Pero usted se preocupa de que los demás estemos bien y nadie se ocupa realmente de usted. Por una vez, quería ser yo la que lo ayudase a dormir.

—Siempre me quedo hasta que casi amanece —me dice, dejándome perpleja.

—¡Qué!

—No grite, Emily —me llama la atención.

—Me dijo que se iba cuando me dejaba dormir.

—Y eso hago, pero antes duermo unas horas al lado de usted —me dice, sin un ápice de vergüenza.

—Eso no está bien, William.

—¿Por qué siempre me llama William cuando se enfada conmigo? Además, sé que me ha echado de menos desde que no he venido a visitarla. Así y todo, quiero que sepa que no ha sido por falta de ganas. Posiblemente necesitase acostarme junto a usted más que nunca.

—No puede decirme esas cosas —lo amonesto.

—¿Por qué no? Es la verdad. Ahora que Anne se nos va, la necesito, Emily. Si solo puede darme su amistad, pues tomaré todo lo que me dé.

—No puede hablarme de estas cosas con Anne enferma.

—Anne sabe de quién estoy enamorado. Nunca se lo dije por respeto a usted, pero ella lo adivinó y yo no lo negué. Ella fue la que me pidió que hiciese lo posible para que regresara de Londres cuando le dije que le echaba terriblemente de menos. Ella también lo hacía.

Lady in waiting - TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora