CAPÍTULO TREINTA Y DOS - PRIMER BESO

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WILLIAM GUEST

Hace dos días, regresé después de dos semanas de interminables viajes y reuniones. Los campos están preciosos, como suelen estarlo a principios de julio, y poco a poco puedo volver a respirar sin sentir esa opresión en el pecho. Como me ha dicho mi buen amigo James, sucesivamente voy dejando la tristeza atrás y eso está bien. No significa que vaya a olvidarme de Anne, ninguno de nosotros lo hará, pero no podía seguir así, sintiéndome culpable y afligido.

De América, únicamente llegan buenas noticias y en la India nos ha ido tan bien que hemos comprado otra plantación de té a la familia de un señor muy rico que murió trágicamente y no sabían qué hacer con ella. Permitiéndome citar a James, este es el siglo de las oportunidades.

Económicamente, no podría irme mejor. Soy posiblemente uno de los hombres más ricos de Europa, aunque mi fortuna se encuentra escondida entre las compañías que he creado para no darme a conocer. Lo que es un verdadero desastre es mi vida sentimental.

Los pocos días que estuve en Londres, más de una dama vino a visitarme con claras intenciones de seducirme y yo no me excité lo más mínimo. James dice que no es nada preocupante, que estoy de luto por Anne y enamorado de Emily y que en unos meses todo volverá a ser como antes, y yo espero que tenga razón, porque si no voy a ser correspondido por Emily, me gustaría disfrutar al menos del sexo y del placer que este me brinda.

Cuando ayer visité a los padres de Anne, los encontré mucho mejor. Sé que aún están sufriendo mucho. No obstante, de manera gradual se están recuperando de la muerte de su hija.

Mi madre y la madre de Anne se han hecho muy amigas, puesto que sus respectivos maridos pasan mucho tiempo juntos y creo que eso les ha ayudado bastante, puesto que mis padres también han tenido que pasar por la muerte de un hijo.

Por supuesto que la compañía de Emily también ha sido importante. Yo mismo sé el bien que puede hacerte pasar unas horas a su lado, algo que echo terriblemente de menos. Sin embargo, mi madre me ha dicho que, al estar la señora Grant tanto con ella, ahora Emily tiene mucho más tiempo libre y se pasea con Kate por los campos, subiéndose a los árboles o corriendo como si las dos fuesen unas chiquillas.

Yo he tenido el placer de encontrármelas ayer, mientras la madre le explicaba a la hija curiosidades sobre las plantas y las aves que veían. Nadie puede negar que Emily sea increíble como madre.

—¿Damos un paseo a caballo? —le pregunto a James, una vez hemos acabado de responder a la correspondencia que aún teníamos pendiente.

—Pero déjame montar a tu yegua —me pide mi amigo.

París, mi yegua, es mi debilidad y James lo sabe, pero también que no puedo negarle casi nada, así que acabo montando el caballo que suele utilizar mi padre.

—Este verano no tendrás descanso alguno, Billy. Incluso tengo planeado un viaje a Escocia y otro a Dublín. No será por placer, pero me comprometo a tener una vida mucho más tranquila a partir de octubre —me advierte James, en cuanto comienzan a moverse los caballos.

—¿Crees que vale la pena todo lo que estamos haciendo? Al fin y al cabo, no vamos a tener herederos ninguno de los dos —le pregunto.

—Yo no pierdo la esperanza contigo. En uno o dos años te volverás a casar, tendrás muchos hijos e incluso ellos serán los más ricos de todo el continente. He notado que ya sonríes de verdad, que incluso te ríes y has recuperado un poco el peso que habías perdido meses atrás.

—No voy a poder quitármela nunca de la cabeza y mucho menos del corazón —me sincero.

—El tiempo lo cura todo, amigo —me dice antes de comenzar a galopar.

Lady in waiting - TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora