CAPÍTULO VEINTICUATRO - OCURRENCIAS

24 2 0
                                        

WILLIAM GUEST

He obligado a mis padres a cerrar su casa en Londres para que Emily viva con nosotros en Benston y ahora tengo que ver cómo es cortejada por un trabajador de la finca, el señor Jenkinson.

Suelo tener bastante éxito con las chicas. No obstante, Emily parece inmune a mis encantos, mientras que luego se ríe con cualquier trabajador igual que antes lo hacía conmigo.

No entiendo que, después de haber recibido las atenciones de los nobles más cotizados en Londres, se interese por Graham Jenkinson. Tengo que admitir que es apuesto, a pesar de que no será una persona tan culta como a lo que estaba acostumbrada Emily en Londres. Al fin y al cabo, se codeaba con los hijos de los diplomáticos más importantes de Europa.

Me ha ignorado desde que regresó y, en cuanto llego a un lugar donde se encuentra, se va desde que tiene una oportunidad o, mejor dicho, huye.

Posiblemente, le incomode que esté enamorado de ella. No tenía que haberme sincerado y mucho menos pedirle matrimonio porque ahora me castiga desdeñándome.

—¿Qué haces en la biblioteca tan tarde, hijo? —me pregunta James, cuando me encuentra sentado con un libro en las manos.

—No podía dormir —le contesto, sin intentar ocultar la verdad.

—¿Te preocupa algo sobre el trato que he firmado en Londres en tu nombre?

—¿Por qué me preocuparía? Es un negocio sin prácticamente riesgos, muy lucrativo para nosotros y con garantías por si algo sucediese. Supongo que hemos llegado a un momento en el que no tenemos que preocuparnos por hacer crecer el patrimonio. Si tenemos en cuenta las empresas fuera de Inglaterra e Irlanda, posiblemente sea el hombre más rico del país —le digo, porque, aunque intentamos que nadie asocie a las empresas para no llamar mucho la atención, los negocios han prosperado muy bien los últimos dos años.

—Sí, ese hijo tuyo será un gran heredero. Le vendría bien un hermano que le cubra las espaldas.

—Sabes muy bien que mientras siga casado con Anne, no voy a tener más hijos; además, quizás sea una niña —le digo, emocionado, porque me he dado cuenta de que prefiero a las niñas que a los varones.

—En ese caso, deberás dejar que la eduque Emily. Ayer nos encontramos con el señor Slater en el pueblo, cuando me acompañó a buscar unos productos que necesitaba Susan en la cocina. Ni tú lo hubieses hecho mejor, Billy. Se lo quitó de encima con tanta gracia y elegancia que seguro que el señor Slater aún continúa creyendo que ella le ha hecho un favor al volverlo a rechazar.

—¿Sigue sin quererse casar? —le pregunto, triste.

—¿Has intentado averiguar las verdaderas razones para que se niegue tan rotundamente al matrimonio? Las veces que yo lo he hecho, se ha cerrado en banda —me explica James.

—Ni siquiera me habla, a no ser que se vea obligada. He querido explicarle que el matrimonio de Anne conmigo no es real. No obstante, me es imposible si después de que la salude, desaparece —le explico, desesperado.

—Nunca pensé que te vería tan enamorado. Sé que Emily es increíble, pero a veces parece que la mitad de tu tiempo lo consumes pensando en ella.

—Mucho más de la mitad, maestro —le digo, como solía llamarlo cuando era un crío.

—En esto poco puedo ayudarte, ni siquiera consigo entenderte. Aunque me he sentido atraído e incluso he creído haber amado a más de uno de mis amantes, nunca me he sentido tan desdichado como tú con la ausencia de Emily.

—No pienso desistir en mi empeño de hacerla mi esposa, James —le aclaro, porque aunque parezca que no tenga la más mínima oportunidad, no voy a renunciar a ella.

Lady in waiting - TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora