CAPÍTULO TREINTA Y SEIS - ETERNO

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WILLIAM GUEST

Hoy es mi séptimo aniversario de bodas y, a pesar de que siempre decimos que no nos vamos a regalar nada, le tengo una sorpresa a mi esposa que sé que le encantará: un viaje para los siete en el ferrocarril que va de Stockton a Darlington y la vuelta.

Sí, la familia ha aumentado y ya somos siete, aunque solo tengamos dos hijos.

—¿Cómo te fue en el entierro? —me pregunta mi esposa, que se negó a acompañarme al sepelio de mi primo, el duque, y su esposa.

—Bien, aunque James se ha quedado para organizarlo todo. Vamos a tener que empezar a vender propiedades o a arrendarlas igual que hicimos con lo que Anne heredó del malnacido de Thomas —le respondo, porque aún me enfado cuando recuerdo el trágico final de nuestra amiga a manos de su examante.

Mi primo cambió radicalmente de vida después de que se disculpara conmigo al día siguiente de nuestra boda. Se quedó a dormir en la posada, puesto que mi madre se negó a hablar con él y mucho menos a permitirle la entrada en su casa después de lo que le había hecho a Emily.

También se justificó ante mis padres y acabaron aceptando sus disculpas, pero mi esposa se negó a aceptar nada y mucho menos a encontrarse con él.

En los años que llevamos casados nunca le perdonó, aunque mi primo dejase de comportarse como un desalmado e incluso se casara hace dos años con una dama viuda un poco mayor que él.

Todos esperaban un heredero, puesto que la fortuna de su mujer era incluso mayor que la del duque, pero trágicamente, hace una semana, fueron brutalmente asesinados mientras dormían.

La historia es muy trágica. La asesina es la madre de una de las chicas que mi primo violó cuando ella tenía quince años y que se suicidó después de lo sucedido. Tanto la madre como la hija trabajaban en el castillo y, aunque la violación tuvo lugar hace casi seis años, la madre, al ver que mi primo había rehecho su vida y estaba felizmente casado, mató tanto a mi primo como a su esposa y luego se mató ella.

Ahora el heredero de todo soy yo, ya que su esposa también me incluyó a mí en su testamento, por lo que James tardará bastante tiempo en organizar todas las propiedades heredadas, sobre todo porque la esposa de mi primo poseía muchos bienes en París, Berlín, Roma y otras ciudades extranjeras. Lo único que no voy a utilizar, aunque se lo dejaré a mis hijos por si a ellos les hace más gracia que a mí, son los tres títulos nobiliarios que me han dejado en herencia.

Mi relación con mi primo siguió siendo la que era, aunque mi esposa no me acompañaba cuando lo visitaba o se ausentaba si él visitaba a mis padres. Incluso tuve que ir sin Emily a su boda.

A pesar de todo, Emily se llevaba muy bien con la esposa del duque y se trataban mientras él no estaba presente.

—No sé cómo ese hombre tiene tanta capacidad. Mientras estuvimos en Londres este verano con los niños, él compró y arrendó una casa en Birmingham, en Glasgow, en Dover y en Liverpool —alaba mi esposa el trabajo de James.

—Tiene muchísimos contactos —le cuento su truco.

—¿Charles también se quedó?

—No, se vino conmigo. Creo que echaba de menos a Stephen —le respondo, con una sonrisa traviesa, antes de meterme desnudo con ella en la cama.

Charles es el amigo de la infancia de Emily. Se criaron prácticamente juntos. Cuando fui un día de visita a ver a mi primo, me pidió que lo buscara para ver cómo estaba. Al principio me trató con respeto y mucho recelo, pero al entregarle una carta de su querida amiga, que había desaparecido de un día para otro, su forma de tratarme cambió.

Lady in waiting - TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora