Beso, paga, duerme
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Puede quedarse más tiempo pensando como imbécil. Puede regresar adentro y seguir con las personas que sí lo felicitaron por su cumpleaños. O, la última, puede molestar un poco a Tatiana por simplemente ser ella.
Ah, y claro, por dejarlo en el departamento. Y, porque no lo felicitó. Y también por no darle regalo.
Hay varias razones.
Suelta aire por la nariz todavía considerando las tres opciones y descarta la primera. No es alguien que le guste pensar y sobre pensar las cosas.
Sigue dándole golpecitos a la puerta del auto con su índice y le echa una última ojeada a los regalos que guardó ahí, para cerrar la puerta y dirigirse a la casa para seguir con la fiesta, aunque su mano se detiene a nada de tocar la manilla.
¿Y si busca a Tatna?
Pone una mueca y se aleja volviendo a caer en las dos opciones. Es que ni sabe que le enoja más. Su descaro o comportamiento. Ha pasado más de media hora y Tatiana sigue sin salir de ese puto cuarto cosa que lo estaba estresando dentro de la casa, sin embargo, lo disimulaba riéndose de las idioteces de Erick —típico—, pero bueno, su paciencia es poca, y no saber que mierda hace Tatna lo pone de nervios.
¿Al menos no pudo decirle feliz cumpleaños?
Ni siquiera le molesta el regalo. O quizás si… le gusta recibir regalos y tener la atención para el solo. ¿Por qué ella se encierra así sin más?
Resopla pasando una mano por su cabello y respira hondo antes de comenzar a rodear la casa he ir por las ventanas de las habitaciones. Es la tercera de Karlie ¿No?
Camina hacia la ventana tranquilo y aprovechando que está abierta, entra sigilosamente, viendo a esa personita de espaldas muy concentrada haciendo Dios sabrá que, y salta haciendo sonar fuerte sus botas, robándole un grito de susto a Tatna que se pega al espaldar de la cama, como un mismo gato espantado.
Y, Damon solo suelta una carcajada. Parece que supo elegir porque su enojo desaparece mientras se ríe y Tatiana tiembla de miedo, mirándolo como si se hubiese vuelto loco.
¿Es que le pica el culo?
—¡¿QUE TE PASA?!
Damon va calmando su risa, a la vez que se acerca a la cama como un puto depredador acorralando a su presa, alcanzando el tobillo de Tatiana para arrastrarla hacia él, y subirse sobre ella dándole una vuelta completa al ambiente. Los flashbacks vienen y van, pero trata de controlarlos centrándose a lo que vino, pero Tatiana tiene esa mirada que dice «no hables y has algo», sin embargo, no puede dejar llevar tan rápido. Primero debe hacer una sola cosa.
—¿Qué te pasa a ti más bien? —cuestiona, mirándola directo a los ojos, y ella parpadea montón de veces, queriendo mantenerle la mirada.
—Deberías tener dignidad y no insistirme en que te felicite si a eso vienes —contesta, como niña pequeña, desviando sus ojos al techo—. Mira, también debes respetar mi espacio per…sonal —Tatiana pasa saliva cuando él termina de acercar su rostro hasta, prácticamente, rozar su nariz con la de ella.
—¿Ahora te molesta?
Tatiana no consigue palabras, ya que se quedan atoradas en su garganta, comenzando a sentir mucho calor, y esa punzada en el vientre advirtiendo algo.
—Damon, estoy ocupada…
—Conmigo —desliza su nariz por la mandíbula de ella aspirando el aroma a fresas de su perfume. Le encanta.
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Marcando los errores
RomansLa rutina desorganizada y aparentemente tranquila de Tatiana se rompe cuando el pasado regresa, dejándola al borde de su poca estabilidad. Damon, el chico que siempre le gustó, vuelve a su vida, despertando emociones que siempre intentó rechazar. Su...
