Contexto: sola
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Dejo la última caja en el suelo y recuerdo la mudanza pasada donde tuve que hacer todo con Braiden sola, ya que cierta persona no le gustaba la idea de ensuciarse las manos dejándonos todo el trabajo a nosotros.
Ahora, mi abuela corre las cortinas y Luke suspira dejando en el suelo mi bolso ya que se ofreció en ayudarme con mi ropa. Braiden termina de ajustar la tv junto con Damon y me siento mirando todo alrededor.
Se me comprime un poco el pecho, aunque paso saliva tratando de quitar la sensación gris que me abarca repentinamente. Ha sido así todos estos días y suelo hacer lo mismo de respirar hondo, y escanear rápido el lugar buscando algo para distraerme.
Está vez termino levantándome de la cama yendo al baño para ver qué tal es. Pero sinceramente no me interesa. Tampoco es como si fuera a quedarme aquí. De igual manera, asiento, convencida viendo que es espacioso, con paredes en blancas, azulejos negros y un enorme espejo que ocupa la pared sobre el lavabo. Bañera, ducha, puertas de vidrio algo difuminado.
Me gusta.
—Supongo que vas a querer pintarlo —Damon aparece detrás de mí, y apoya el mentón en mi cabeza. Lo miro por el espejo y noto que se inclina considerablemente para alcanzarme.
—Pues… me da muy igual, realmente.
—¿Vas a dejar esto así? ¿Blanco y negro? ¿Ni un poquito de morado?
—Tampoco voy a usarlo mucho —conecto mis ojos con los suyos por el reflejo en el espejo y me contempla en silencio.
Sé que le jode eso, pero debe tenerlo presente. No le he dicho cuando me voy, porque aún no sé. No obstante, prefiero recordárselo para que comience a soltarme de poco a poco.
Pero viéndolo bien, y siendo realista, no lo va hacer.
—Pues sí —suspira, se aleja de mí y repasa todo el baño. Salgo con él y Luke arrastra otra maleta llena de mi ropa. Suspira mirándome.
—Creo que ya.
—Gracias, loquito —le digo.
Se me ha hecho algo extraño acostumbrarme a él. No porque no me agrade o por el estilo. Es un niño, es hijo de Braiden, y no tiene culpa de absolutamente nada. Sin embargo, siempre se me hace raro convivir con alguien nuevo que encima es hijo del señor que yo creí mi padre. Además de ello, tampoco soy una persona como Damon que sí tiene el don de los niños.
Aunque muy aparte de eso, es bastante agradable y he encontrado actitudes parecidas que tenemos. ¿Que más quiero que un mini yo jodiéndole la vida a Braiden?
Cómo dijo mi abuela: que gusto me da.
La habitación permanece con el mismo color blanco, aburrido, y en el fondo me dan ganas de decirle a Damon que compremos pinturas y hagamos algo, pero lo pienso más allá sin encontrarme sentido.
Termino sentándome de nuevo en la cama viendo mis cosas en un lugar nuevo, con paredes blancas, suelo brillante opacado por las sombras de los objetos. Natalie aun arreglando las cortinas nuevas. Braiden viendo unos detalles en mi nuevo closet. Damon pensativo con los ojos puestos en una pared. Luke asomado en el balcón exclamando su sorpresa por la vista.
Me levanto yendo a dónde está, e inhalo el aire fresco, sonriendo. Es lindo todo.
Braiden terminó eligiendo un lugar bueno. La casa es bastante grande, alejada de la ciudad, con una vista encantadora a la naturaleza. De estilo minimalista.
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Marcando los errores
RomantizmLa rutina desorganizada y aparentemente tranquila de Tatiana se rompe cuando el pasado regresa, dejándola al borde de su poca estabilidad. Damon, el chico que siempre le gustó, vuelve a su vida, despertando emociones que siempre intentó rechazar. Su...
