Diez

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   Rosé salía del elevador cuando vio a través de la ventana una hermosa Mercedes estacionarse, seguido de la alfa bajando de este, su traje hecho a la medida, y sus zapatos italianos perfectamente limpios, no pudo ver sus ojos por sus lentes Celine oscuros, su cachorro seríá hermoso, esos genes y los suyos no podrían hacer nada que no sea perfecto.

-¡Buen día! ¿En que le puedo servir?- Rosé escucho a Emiliano preguntar.

-Buscó a Roseanne Park, soy su alfa.- La rubia gruñó al escuchar a la alfa responder.

-¡Que no eres mi Alfa! ¡Alfa idiota!- Respondió Rosé gruñendo subiendo al auto.

-No seas ruda con tu alfa.- Le responde Lisa cerrando la puerta gentilmente con una sonrisa burlona.
-¿A donde nos dirigimos?-Pregunto Lisa encendiendo el automóvil.

-Allentown.-Responde Rosé sería.

-¿Allentown? ¿bromeas Rosé?- Se queja Lisa.

-No, no bromeo.- Rosé habla poniendo los ojos en blanco.
-Ademas yo no te invite, tú fuiste la que hablaste con mi madre y te invitaste, y apresúrate, estamos a casi dos horas.- Le dice Rosé, Lisa resopla y se pone en marcha.
-¿Porque donaste o vendiste tu esperma? ¿sabes que renuncias a tus derechos cuando haces este procedimiento?- Pregunto Rosé con sus manos en su vientre instintivamente, Lisa no sabía si decir la verdad, si le decía que lo había hecho jugando con su mejor amiga y que aún no averiguaban como se había confundido.

-Se de que va todo ese proceso, soy médico, de hecho soy cirujana.- Le responde Lisa y Rosé se sorprende, quería saber porque la acosaba, pero por ahora lo que le importaba era que si llegaba con sus padres sin saber a qué se dedica tendría problemas.

-Suena interesante, por lo menos mi cachorro será bien atendido, y te llamaré por cualquier cosa rara que le vea a mi pequeño.- Advierte Rosé.

-No te preocupes, créeme que  mi cachorro será el mejor atendido, ademas estaré siempre cercas.-Le dice Lisa.

-¡Espera un momento! Leí el expediente del donador, alfa de 1.80 castaño, origen asiático, ingeniero en sistemas, practica deportes y no tiene antecedentes de enfermedades crónicas, sus padres fallecieron por un trágico accidente, y por lo que veo no eres tú.- Le dice Rosé y Lisa ahora no tiene más que decir la verdad.

-Quizás fue un error, pero yo había hecho unas pruebas con mi esperma.- Diría la verdad pero omitiría los detalles donde jugaba con su mejor amiga.
-Y quizás se confundieron las pruebas.- Continuaba Lisa explicando, podía ver a Rosé por el rabillo del ojo, su rostro al frente e inexpresivo.
-Fue mi error, asi Que yo me hare responsable del cachorro.- Lisa había tenido que Rosé amenazara con demandar, esperaba que la vaga explicación y el deseo de ayudarla económicamente la alejara de esa idea.

-Si decidí realizar ese procedimiento era con la idea de no tener un alfa hostigándome, ni a mi, ni a mi cachorro.-Le dice Rosé en tono recriminatorio.
-Si a lo que temes es a una posible demanda, podemos firmar unos papeles, tú renuncias a mi cachorro, y yo no procedo a una demanda por negligencia.- Rosé por primera vez dirigió su rostro a la castaña, ambas con un rostro inexpresivo, mientras Lisa miraba al frente, ambas lobas, fuertes, dominantes, que el espacio se sentía tan reducido y las hacia sentir claustrofóbicas.




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Alfa y sigma (Chaelisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora