Veinte

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Tres meses después.

Lisa sonreía victoriosa, sus amigas que habían estado con ellas, habían preparado la habitación de los cachorros, la pareja emocionadas no solo al ver que tendrían dos pequeños, la habitación la había decorado para una cachorra y un cachorro, Rosé iba soltando ligeros gruñidos al escuchar a su alfa presumir que ella sabía que tendrían dos pequeños, y que tenía mayor conexión con ellos que la propia sigma que los llevaba en su vientre.
La pareja tenía su hermosa casa, no muy lejano a donde tenían su hogar anterior, pero era una clásica casa de los suburbios con un estilo minimalista, la empresa en la que Lisa había invertido, estaba funcionando y la alfa se sorprendió al saber que le darían algo de dinero también, lo que le correspondía como inversionista.

-Lily y Luca.- Le dice emocionada Lisa.

-¿Lily y Luca? Esta bien.- Rosé exhala diciendo esas palabras.
-Dije que si teníamos dos cachorros tu los nombrarías, pero tú llamaras a mis padres para avisarles que tendrán dos nietos más, ademas de Alice, a ella también le tienes que avisar.-Le dice Rosé.

-¡Pero son tus padres! Además sabes que me dirán que vayamos a verlos.- Dice con pereza la alfa y Rosé solo alza los hombros.

-Lo se, pero yo siempre quedo como la mala porque no quiero ir a verlos, te toca ser la mala por una vez.- Se burla la rubia y Lisa solo exhala.

-Bien, pero les dire que no podemos ir porque tienes trabajo y un caso importante.- Advierte la alfa.

-Como sea, tu habla con ellos.- Dice Rosé burlesca.

La pareja llega a su hogar entre besos y suspiros, Lisa subía sus manos por la cintura de la rubia, cuando los besos se iban intensificando, escuchan llaman a la puerta.

-Yo iré.- Gruñe Lisa al percibir un aroma fuerte, era sin duda un olor de un alfa, y gruño más al reconocer el aroma, era ese aroma a tabaco que ya había conocido cuando estaba en la casa de sus suegros.

-¿Que haces aquí?-Pregunta Lisa, con su voz, Rosé sintió como su casa se llenaba del aroma a Canela, sabía que algo le molestaba a su alfa, camino cuidadosamente al pasillo y vio ahí a Kang.

-Tranquila, yo no estoy buscando a Rosé, es decir si, pero se que espera a tu cachorro y se que lleva tu marca, nunca intervendría entre una pareja formal.- Se burla Kang.
-Aun soy un alfa buscando a su destinado.- Lisa lo vio con una mirada llena de desconfianza, no le creía.

-Hola Kang.-Saluda Rosé.

-¡Rosie, parece que vas a explotar! ¿Tu sola tendrás una manada?-Se continúa burlando el pelinegro, Lisa estaba por intervenir cuando ve a su sigma caminando sería y directa lanzando pequeños gruñidos.

-¡Tendré mellizos estupido alfa!-Rosé hablaba en un gruñido tomándolo de la camisa.

-Creo que mi sigma no me necesita para defenderla.- Se burla Lisa.

-¡Claro que no Manobal! Yo nunca he dicho que te necesito.- Gruñe Rosé.

-Eso no dijiste anoche.-Lisa se cruzó de brazos con indignación.

Alfa y sigma (Chaelisa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora