El día siguiente era sábado y Yeji no tenía nada que hacer, por lo que decidió salir a dar una vuelta por la plaza, después de todo, ¿Qué podría salir mal?
Esa mañana se había levantado de la cama temprano por el hecho de que no había podido dormir y por alguna razón le habían dado ganas de caminar.
Se fue a cambiar y al terminar salió de la casa. Traía puesta una pollera que le llegaba hasta un poco más arriba de la rodilla y una remera manga corta. Hacía bastante calor ese día.
Empezó a caminar por las calles lentamente mientras escuchaba música. Era relajante hacer ese tipo de cosas, más cuando estaba un poco ansiosa y estresada por el resultado de su último examen. Yeji había estudiado toda la noche pero aún así no supo qué escribir en el momento en el que tenía la prueba en sus manos.
Seguía sin saber el resultado. Había dejado la prueba en su escritorio y planeaba ver su nota una vez volvía a su casa.
Llegó a la plaza poco después y se quedó ahí hasta que fueron aproximadamente las dos de la tarde. Tenía hambre por lo que optó por volver a su casa para comer algo. Además, no podía seguir evitando ver su nota. En algún momento tendría que hacerlo.
Se paró y comenzó a caminar hacia su casa. Al pasar por un callejón que quedaba a dos cuadras de la plaza, la pelirroja escuchó unos ruidos extraños, parecían quejidos pero a la vez no. Se acercó un poco y escuchó otro sonido, uno que le hizo entender que era lo que estaba pasando en ese lugar. Se acercó con cuidado y finalmente lo vio: Un perro marrón y pequeño acostado en el suelo con algunas heridas alrededor de su cuerpo. Estaba muy débil y parecía como si alguien lo hubiera abandonado.
Decidió que se lo llevaría a su casa. Lo más probable era que su madre no la iba a dejar quedarse con el cachorro pero valía la pena intentarlo, aunque sea lo llevaría a la veterinaria y luego lo entregaría a un refugio de animales.
Cuando estuvo parada a su lado, se agachó para agarrarlo pero esto era muy difícil puesto a que el cachorrito se movía repetidamente, al parecer le tenía miedo.
Logró recogerlo entre sus brazos y se puso de pie, queriendo salir lo más rápido de ese lugar antes de que algo malo le pasara.
Justo cuando estaba apunto de irse, escuchó pasos por detrás suyo y se dio la vuelta. Frente a ella, un hombre bastante más grande, viejo y alto que Hwang. Debía tener unos 40 años y medía cerca de un metro noventa. Él se fue acercando y la pelirroja lo miró confundida.
"¿Será este el dueño del perro?" Pensó la menor. Iba a entregarle al cachorro cuando él habló.
"¿Te vas a llevar al perro?" Preguntó él.
"Y-Yo... solamente lo he visto lastimado y... No lo sé, pensé que... P-Podría llevarlo al veterinario. Lo siento, n-no sabía que tenía dueño." Respondió ella. Estaba nerviosa. Aquel hombre era intimidante.
"No es mi perro. Él siempre está rondando por estas calles y cuando puedo le doy de comer. Creo que no tiene dueño. " Explicó él.
"Oh. ¿Entonces eso significa que puedo llevarlo al veterinario y buscar un dueño para él?" Preguntó.
"Sí, claro que puedes. Lo siento pero tengo que irme y creo que tú también deberías. No es seguro estar en este tipo de lugares y menos tan temprano a la mañana." Yeji asintió y los dos salieron juntos del callejón.
La veterinaria quedaba muy lejos, el viaje duraba aproximadamente una hora y media si iba a pie. Igualmente Yeji decidió ir caminando.
Al llegar, Yeji entró y se acercó a la veterinaria. Le explicó la situación del perrito y ella dijo que lo revisaría y curaría, que se podía ir a sentar y luego cuando terminara ella la iba a llamar.
Y así fue.
Se la pasó pensando en el casi beso que había tenido con Ryujin. No se lo podía sacar de la cabeza.
En un abrir y cerrar de ojos, la llamó la veterinaria.
"Hwang Yeji, por favor al consultorio número diez."
Ella entró al lugar y miró al perro. Ya estaba mucho mejor aunque todavía se notaba que lo habían golpeado al pobrecito. Igualmente las heridas se cicatrizarían con el tiempo.
"Él por suerte no tiene ninguna enfermedad, solo lastimaduras superficiales no tan graves que se van a curar con el tiempo. Es un cachorro por lo que es muy vulnerable y cualquier golpe o manejo incontrolado le puede causar problemas de salud así que por favor tenga cuidado con el pequeño. ¿Entendido?"
"Sí doctora. Una pregunta, yo no tengo perros por lo que no sé cuidar de ellos, ¿Hay alguna cosa que tenga o no tenga que hacer?" Preguntó Yeji mirando a la experta en ese tema. Ella le explicó lo básico y necesario que debía saber sobre cómo cuidar a un perro y luego, ya con él en brazos, la pelirroja se fue de ese lugar. Obviamente no sin antes haberle comprado un poco de comida al perro, además de una correa y su medicamento, el que tenía que tomar para mejorar más rápido.
Pidió un taxi y en lo que esperaba se puso a pensar en el animalito que tenía en brazos. No tenía idea de si su madre la dejaría quedarse con él por lo que no le compró tanta comida ni le puso nombre, esto por el miedo de encariñarse y que luego lo tuviera que dar en adopción.
Una vez llegó el auto ella entró y se dirigió a su casa. Cuando estuvo en ese lugar, bajó del vehículo, le pagó al señor y se metió en su casa. Fue hasta su habitación y dejó al perrito ahí. Luego fue a la oficina de su mamá y tocó la puerta para luego entrar una vez ella le dijo "pase".
"Buenos días madre, yo-" Empezó Yeji pero frenó en el medio de la oración cuando vio que su madre tenía su examen en sus manos.
"¡¿Qué es esto Hwang Yeji?! ¡Quiero una explicación en este momento!"
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Soulmate - Ryeji
RomanceDonde Hwang Yeji descubre que la prometida de su mellizo es su alma gemela.
