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Cuando Shota volvió a su casa esperando dormir por fin en su cama junto a su querida esposa, haciendo uso de sus horas libres al medio dia. Se tropezó con varias cajas abiertas y desperdigadas en la sala, junto con muchas pequeñas bolitas blancas de poliestireno que cubrían por completo el suelo deo departamento.

Al ver que las bolitas comenzaron a pegarse a sus calcetas por la estática, tomo aire queriendo calmarse y frotó su rostro un par de veces antes de alzar la voz.

- ¡Teruko!

Cómo usualmente pasaba desde hace unos días, su esposa asomo su cabeza desde la puerta del fondo con su cabello sujetado en una cola desenfadada y con una sonrisa de disculpa entre sus labios.

- ¡Llegaste! ¡Mira lo que llegó está mañana!

Antes de que el pudiera decir algo, ella desapareció al final del pasillo. Shota suspiro y camino entre las cajas pateando el poliestireno en cada paso.

Teruko sonrió aún más al verlo llegar y abrió sus brazos apuntando las luces en forma de estrella colgar de una de las paredes de color púrpura. Espero ansiosa la reacción de su esposo, que simplemente alzó una ceja.

- ¿Que hablamos sobre seguir comprando en internet?

- ¡Esto lo pedí antes de esa conversación! ¡Lo juro!- Agitó sus manos subiendo a la cama para prender las luces que titilaron con intensidad iluminado la habitación.- ¿Verdad que es bonito?! ¡Vamos di algo! ¡Sabes que no puedo sentirte como antes.

Con una mueca el hombre observo la habitación y en lo mucho que su esposa se había esmerado en hacerla un poco más cálida para la pequeña Eri. Miro a su mujer en silencio, viendo su mirada brillante ante su creación.

- Son lindas, al igual que las de luna y las de flor que compraste las otra veces.

- No estaba segura de si le van a gustar. ¡así que le compré otras, así podrá poner las que quiera!

Shota suspiro y se acercó a ella para tomar sus manos y evitar que cayera de la cama, su esposa no tenía muy buen equilibrio.

- Teru...ya hablamos de esto.- Hablo lo más suave posible.

Después de la entrevista, las esperanzas de tener a Eri en su casa crecieron un poco, por lo que Teruko no reparo en gastos comprando todo el amueblado de la habitación de la niña, decorando un poco para calmar su ansiedad. Al principio Aizawa la dejo ser queriendo verla feliz y menos ansiosa por las noches, pero al ver que las sumas de sus facturas sobrepasaban los cinco dígitos, decidió ponerle un alto.

El también quería a Eri, sin embargo, se negaba a comprar una cama más cara que su propia casa.

- Lose...pero es que veo las imágenes en la aplicación y veo su rostro ilusionado.- Susurro desanimada bajando de la cama con ayuda de su esposo.

Él odiaba ser él que rompiera las ilusiones de su esposa, pero debía mantener sus pies en la tierra para evitar sentir el golpe de la realidad que tanto temían.

Vio el rostro ilusionado de su esposa, y su pecho se removió al recordar el rostro de Eri al volver cada día a su habitación sin noticia alguna sobre su adopción. Él no quería ver a ninguna de las dos con sus ojos apagados.

Suspiro tomando el rostro de su esposa con ambas manos besando sus labios de improviso, Teruko jadeo sorprendida y antes de siquiera poder decir algo más él se alejo saliendo de la habitación.

- ¡¿A dónde vas?!- preguntó extrañada siguiéndolo hasta la entrada donde se estaba poniendo sus zapatos.

- Volveré pronto, olvide hacer algo.

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