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Teruko se sentia en una especie de deja vu. Se encontraba en una camilla, adolorida y realmente molesta mientras veia al agente del gobierno de pie frente a ella con la nariz metida en aquella libreta vieja donde anotaba cualquier cosa que ella decia.

Estaba cansada, el medicamento era fuerte teniendola adormecida sumandole los sintomas del embarazo que no le permitian estar despierta mas de dos horas. Gracias al doctor no tendria que recibir al agente del gobierno sola, le habían dejado una enfermera que parecía realmente furiosa por la intromisión de aquel hombre en la habitación.

- ¿En verdad tengo que repetir por tercera vez la historia?.- pregunto cansada hacia el hombre que lucia impasible ante su mirar demacrado desde la camilla.

- Es necesario para el reporte.

-Puedes copiar lo que dije hace media hora y pegarlo en este.- cada parpadeo era una tortura.

- Es el protocolo, señora Aizawa.

Ante la manera en la que le llamo, contuvo una sonrisa.

- Puedes meterte el protocolo por el culo.- mascullo entre dientes haciendo reír a la enfermera que cubrió su boca tras la tableta de información de su estado de salud.- Estoy cansada, herida y embarazada, ¿podrías tener piedad de mi?

- Queremos estar al pendiente de su situacion, dejo heridos por montón y destruyo un barrio entero. No es algo sencillo.

- Primero, no fui yo. Segundo toma mi salario de la agencia, con eso se solventaran los daños.

- No se trata del dinero, señora aizawa.

- Si, lo es. Siempre es el dinero y lo que mas los beneficia. En estos momentos no comprendo que es lo que quieren de mi. ¿Dinero? ¿Poder? Si es poder lo que quieren, No tengo el suficiente, la mayor parte del tiempo me la paso drogada y cansada.

- Usted hizo un trato.

- No es asi, cumpli con mi condena. Dije que me uniria a ustedes, pero fui incapacitada por una bala que quita poderes. Eso para mi es un retiro.

- No puede retirarse si volvio a tener poderes.

- ¿Quien dijo que tenia mis poderes de vuelta?- pregunto acomodandose en la camilla.- Mi padre me obligo a usarlos, se aprovechó de la ultima gota de poder que me quedaba, uso mis propios sentimientos para transmitir, eso es lo que hace. No fui yo.

- Pero usted...

- No tengo mas poder. La enfermera podria confirmarlo para ti.

Los ojos del hombre miraron a la mujer y esta alzando la vista de su tableta, asintio con severidad.

- El bebe de la señora absorbe todo su poder. No solo aquel criminal uso lo ultimo que quedaba, sino que el bebe se quedo el resto. Son bajas las probabilidades de que vuelva a tener poderes con la misma potencia de antes.

- Hiciste estudios?- insistió el hombre, tanto la enfermera como teruko se contuvieron de rodar sus ojos.

- Lo hice, los tengo aquí. ¿Quieres leerlos?- le tendió la tableta de impulso, el hombre retrocedió.

- Mandelos a mi correo, ahí los leeré y comentare esto con el consejo.

- Haz lo que quieras. Me podría importar menos.- mascullo Teruko recostándose en la cama cansada.

- Es suficiente, la señora debe descansar.- la enfermera mascullo sacando al hombre para acompañarlo a la salida, no sin antes guiñarle un ojo a Teruko que sonrió.

El que se quedara sin poderes no fue todo una mentira, en realidad teruko no sentía las emociones como antes, apenas y un vestigio de lo que una persona emanaba al acercarse a ella. la teoría de que su hijo estuviera consumiendo su energía y su poder era alta; pero el hecho de no saber si tendría poderes al nacer el bebe, era verídico.

FeelingsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora