34

732 81 2
                                        

EXTRA

Aizawa Shouta entro a su casa en silencio, dejando sus llaves y sus zapatos en la entrada, tratando de hacer el menor ruido posible.

Eran las tres de la mañana, y apenas iba volviendo de la guardia nocturna, paso por la habitación de Eri encontrandola dormida con un crayón rojo en sus manos y hojas de papel por todos lados, Aizawa sonrió enternecido quitándole las cosas y arropandola con cuidado para que durmiera más cómoda, Eri se quejo Pero después de una pequeña caricia en su cabeza volvió a acomodarse para dormir mejor, le apagó la luz y salió del cuarto en silencio.

Finalmente entro a su propia habitación, encontrando a su esposa durmiendo en su cama con un libro en el pecho a medio leer, soltó una risita y se acercó a ella con cuidado, quitándole el libro Pero entonces un pequeño quejido le hizo detenerse.

Volteo hacia la cuna que se encontraba al lado de su cama encontrándose con la mirada púrpura de su pequeño hijo que le miraba con suma curiosidad.

- Dejaste exhausta a mamá.- Susurro con humor tomándolo en brazos, el pequeño se acurrucó en su pecho.- Ya hablamos de esto cariño, dale un respiro a tu pobre madre.

El bebé simplemente se quejo haciendo que Aizawa le meciera mientras paseaba por la habitación queriendo que durmiera, lograndolo a la media hora.

Cansado bostezo y con cuidado dejo al bebé en su cuna, dándole un vistazo. Kuma su primer hijo era una mezcla perfecta entre él y su esposa, con sus cabellos completamente negros y sus ojos extravagantemente purpuras. Siendo un niño sumamente precioso que se robaba las miradas, inclusive era muy tranquilo como su padre, sin embargo, el pequeño solia batallar bastante para dormir quedándose despierto hasta que shouta llegaba de trabajar.

Con pereza, Shouta se quitó el uniforme, se dió una ducha l y se vistió con su pijama acostándose en la cama con cansancio soltando un largo suspiro, pronto sintió como le abrazaban por la espalda, sonrió.

- Buenos días preciosa, aún es muy temprano. Vuelve a dormir.

- ¿Estás bien?- pregunto somnolienta.

- Solo cansado.- Acarició las manos que rodeaban su pecho y las beso.

- ¿Cenaste?

- Si, el bento que tú y Eri me prepararon.

- Tú, muy bien.- Palmeo su pecho somnolienta volviendo a quedarse dormida, Shouta soltó una risita y se volteo para acogerla entre sus brazos y besar su frente.

- Kuma volvió a esperarme despierto.

La risita de su esposa le hizo sonreír.

- Es toda una caja de sorpresas, yo lo dormí...me mintió...y solo tiene dos meses. ¿Que nos espera, Shouta?

- Si tú fuiste tranquila en tu niñez como lo fui yo, no tengo nada de que preocuparme.

- Si, bueno. No pude desarrollarme bien debido a mi malvado padre, así que no sabremos hasta que lo veamos.- Comento desinteresada ocultando su rostro en su cuello, Shouta acarició su espalda viendo la cuna de su hijo pensativo.- Ya duérmete, puedo sentir tus emociones, y te amo Pero estoy tan cansada que puedo mandarte a dormir al sofa.

- Eres muy gruñona, sabías?

- Si, si. Ya duérmete Aizawa.

Shouta yacia realmente divertido ante su lado Gruñon, y decidió molestarla un poquito mas apesar de que ella podría patearlo fuera de la cama. En su defensa, aún no tenía sueño.

En silencio y con pequeños besos en su rostro, comenzó un camino hacia su cuello que mordió ligeramente ganándose un golpe en la cabeza, no obstante detuvo su mano antes de que siquiera lo tocara.

- Quieta.- Murmuró. Teruko abrió uno de sus ojos.

- No puedes simplemente llegar y dormir como un héroe normal?.- Se quejo.

- Con una esposa como tú, es imposible.- Deslizó sus manos por su cintura alzando el camisón que usaba de pijama.

- Shouta..- Lloriqueo haciéndolo reír, beso su frente y la acuno contra su pecho

- Bien, te dejo en paz. Duerme tranquila.

- Eres insoportable.- se quejo.

- Lose.

- No entiendo por qué te amo tanto.

Shouta se rió.

- Ya estás delirando por el sueño, duérmete.

Ella se quedó en silencio unos segundos en los que Shouta realmente pensó que se había dormido.

- No me dijiste que amabas también.

Él bufo haciéndola reír.

- Te amo Teru, muchísimo.

Y con eso, Teruko finalmente pudo dormir.

NO COPIAS NI ADAPTACIONES

MAJO

FeelingsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora