Cuando nos conocimos... te odie desde el primer momento que te vi... quien diría que cuando me enamoré de ti no sabía cuánto podía ser capaz de amar a alguien con este roto corazón...
Tras cuatro años de vivir juntos Aslan y Ander entrarán a una nue...
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Desperté con las carcajadas de dos adolescentes chismeando por la mañana, no... sólo era mi novio y su mejor amiga.
Conozco a Ximena desde los trece años, una pequeña morena de chinos extravagantes que llegó un año después de la muerte de mi padre, las cosas no estaban del todo bien en esos momentos... pero puede decir que fue una amiga cuando la necesite.
No hablábamos mucho, siempre se preocupaba cuando faltaba a la escuela, me pasaba las tareas y de vez en cuando la encontraba siguiéndome por los pasillos, no fue sorpresa para mi cuando me dijeron que le gustaba, y aunque para mi no era recíproco no quería perderle como amiga... fue ella la que siempre me defendió de la mierda que me tiraban.
Luego llegó Ander, un viejo amigo de la infancia, de ella del cual me terminé enamorando y bueno, esa historia ya la conocemos.
Me levanté para salir a verlos, ahí estaban como cada domingo desayunando café con pan y unos ricos chilaquiles poniéndose al día, cada domingo sin falta lo hacían
—Hola guapo te despertamos —me dijo Ander soplándole a su cafecito
—Como cada domingo —suspiré besando la frente de Andy y extenderle el puño a Xim.
Lejos de Andy cualquier muestra de afecto no es de mi agrado.
—¿Qué tal tus prácticas?— me sonrió la morena— Andy me dijo que ya hiciste amigos
—No los llamaría amigos —corregí el error.
—Solo esta siendo terco, a mi me costó como tres meses para que me llamara amigo —minimizó mi moreno
—A mi dos años —se quejó Xim molesta mirándome con una mirada asesina
—El tiempo dirá —me deslinde robándome el chocolate de Andy recibiendo otra mirada asesina
Habían tres cosas con las que no te podías meter con Andy, la primera eran sus hermanos, la segunda su novela y la tercera su comida, todas te aseguraban un pase a su lista negra.
—Bueno yo me tengo que ir, quedé de verme con mi hermano para ir a visitar a papá —se despidió
—Me lo saludas —sonrió Andy, ahora él recibió mi mirada asesina— o no... mejor no