Cuando nos conocimos... te odie desde el primer momento que te vi... quien diría que cuando me enamoré de ti no sabía cuánto podía ser capaz de amar a alguien con este roto corazón...
Tras cuatro años de vivir juntos Aslan y Ander entrarán a una nue...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Si tuviera una moneda por cada vez que me han apuntado a la cabeza con un arma tendría dos monedas, que no es mucho pero es raro que se así, en mi mente no había miedo de morir... tenía miedo de que Ander lo viera, ya estaba muy traumadito no quería traumarlo más.
—Beck —me llamó el hombre frente a mí con la voz temblorosa.
—Soy Aslan Caswell —pronuncié mirando el coche de reojo— mi papá es Beck Jones.
El hombre frente a mí soltó una pequeña risita para bajar el arma y guardarla.
—Este no es lugar para ti niño, vete de aquí —ordenó pasando frente a mi, era pequeño.
—Vine a ver donde se crió papá —expliqué.
—A él no le gustaría que estuvieras aquí —señaló abriendo la puerta.
—Si bueno a mí no me gustó que se muriera entonces creo que estamos a mano —aclaré.
El hombre soltó otra risa negando mientras abría la puerta de la casa
—No solo heredaste su rostro, también su encantador carisma —se burló— ¿vienes solo?
—Mi novio está en el auto —contesté mirando el coche.
—Pues entren, este lugar no es bueno para ustedes —apuró— y mete el coche en la cochera si no quieres que te lo roben
Asentí, como dijo metí la vieja camioneta de mi abuelo para luego entrar a la casa con Ander que al parecer ni enterado de lo que había pasado hace unos segundos pues estaba jugando con su teléfono, al entrar la casa... se veía bien, siempre había imaginado otras cosa, pero era probable que la hubieran remodelado, las paleras eran de un tono cálido y los muebles parecían ser nuevos, todo estaba completamente limpio y tenía un ambiente hogareño.
—Así que tu eres el famoso Ash —me dijo mientras dejaba las bolsas de compras en la mesa.
—Aslan —corregí— pero aún no me dice quien es usted y porque vive en la casa de mi papá.