Deaf

309 41 11
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cuando tenía tres años fue cuando me diagnosticaron hipoacusia leve unilateral, el doctor se sorprendió ya que me lo habían diagnosticado en unos inicios que era apenas imperceptible, pero mi padre supo que algo no andaba bien conmigo, a lo largo ...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cuando tenía tres años fue cuando me diagnosticaron hipoacusia leve unilateral, el doctor se sorprendió ya que me lo habían diagnosticado en unos inicios que era apenas imperceptible, pero mi padre supo que algo no andaba bien conmigo, a lo largo de los años pasó a moderada y empecé a utilizar aparato auditivo en el oído derecho, luego empecé con la hipoacusia leve de lado izquierdo al punto en el que tenía que usar los aparatos auditivos en ambos oídos.

Después del sustito y de entregar mis papeles me dieron una revisada en la muñeca pues me seguía doliendo.

—Es un esguince —dijo el doctor— con una férula blanda y descanso en dos semanas estarás bien, iré por ella de acuerdo.

Asentí mientras el doctor salía para quedarme con mi amigo.

—Ya viste lo que hiciste —me quejé.

—Mejor hubiera dejado que te atropellaran —gruño— pero en serio deberías ir a ver a tu doctor.

—Lo haré —calmé nervioso.

—Te haré cita para hoy —dijo sonriendo ya en su celular.

—Como jodes, no tienes que ir a besarte con uno de los gemelos del resplandor o algo así —me quejé

—No, mi niño tuvo una crisis esta mañana y no vendrá—suspiro— pero al rato lo iré a ver, así que no me cambies de tema

—Si Ethan hoy iré —acepté.

—Mentiroso —se cruzó de brazos.

El doctor llegó para ponerme la férula, me fui pensando en lo que había dicho Ethan, solo sabía que si no lo hacía hoy lo iba a dejar pasar por un largo tiempo y es estos caso el tiempo es muy importante.

Fui al restaurante por ayuda moral, pero no podía ser mi madre, mamá no era de doctores y después de lo de papá bueno... cualquier cosita la alarmaba demasiado, así que recurrí con la única otra persona en la que podía confiar para esto.

—¿Cómo está mi sobrino favorito? —me preguntó viendo mi mano— pues con tanta fuerza te la jalas que ya te lastimaste.

—Que graciosos tío —me senté frente a él en la barra— en realidad necesito un favor.

When we fall in loveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora