Okay

337 40 3
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Desperté con el ligero pitido de los aparatos de hospital, realmente sentía como si me hubiera aplastado un camión sin embargo era tolerable

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Desperté con el ligero pitido de los aparatos de hospital, realmente sentía como si me hubiera aplastado un camión sin embargo era tolerable... ya no dolía como ayer, lo primero que encontré fue a mi moreno recostado sobre mis piernas sujetando mi mano con fuerza, apesar de que estaba dormido aún se podía ver en su rostro la preocupación y tristeza, me quedé un momento observándole hasta que no me aguanté más y procedí aplastar su mejilla con fuerza.

—Déjame dormir león estúpido —se quejo con molestia sin siquiera abrir los ojos, solía tener un mal humor cuando lo despertaban.

Un ligero silencio se hizo para que recayera en lo que estaba pasando, me miró con sus ojitos castaños preocupado para acercarse más y abrazarme.

—No me vuelvas a espantar así me oíste —ordenó con tristeza— león tonto

—Se le dice Karma —susurré— pero no hables tan fuerte quieres.

—Perdón —bajó la voz tomando mi mano— ¿como te sientes?

—Como si me hubiera pisado un elefante —suspire, llevar la conversación me estaba costando lo que me hacía recaer en que no llevaba puesto mis aparatos auditivos.

—Karma —sonrió burlón.

Pase mi mano sobre su mejilla acariciandola para terminar dejandola posada en su cuello.

—¿Cómo estás? —le pregunté— ¿hace cuanto que estamos aquí?

Me sentía un poco confundido, el brillo del sol a media luz por la ventana me hacía pensar que estaba amaneciendo pero bien podía ser al revés y apenas estaba atardeciendo.

—Un día solamente —recargo su cabeza en mi mano presionándole con suavidad— llevas dormido un día entero, esta bien, estabas muy cansado.

Me acomodé en la cama dejando caer mi peso sobre la cabecera de la cama, Ander se acercó un poco más para servirme un poco de agua y dármela, no me había dado cuenta cuán cansado estaba.

—¿Tomaste tus medicinas? .¿ya comiste? —ataque con preguntas más importantes.

—Hey, hey yo no soy el que esta en la cama de hospital así que tranquilízate —me regañó con una sonrisa burlona. 

When we fall in loveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora