Capítulo 1.

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15 años más tarde.

—Señorita Abril, ¿y cómo ha pasado de trabajar en consultas y ayudando en catástrofes a querer aceptar este empleo en una empresa de publicidad?

—Pues la verdad es quería probar esta nueva experiencia. Nunca me ha llamado trabajar en una empresa, pero se nota que esta es diferente. Al entrar ya sientes el buen ambiente que hay, la decoración, el grupo que crean los trabajadores..., creo que sin todo lo que acabo de mencionar ni se me pasaría por la cabeza detenerme a leer el correo que me llegó hace unas semanas. Aun así, espero poder ayudar en algo, porque, aunque no lo parezca es necesario poder ir al psicólogo alguna vez en la vida, aunque parezca que todo vaya bien.

Parece un poco contradictorio y prejuicioso lo que le acabo de responder a la chica de recursos humanos de esta empresa, pero es la verdad, si no fuera por como parece ser esta empresa no aceptaría el trabajo, preferiría seguir en alguno de mis antiguos trabajos, aunque siempre sigo colaborando con ellos. La verdad es que, aunque toda esta empresa parezca muy bonita y perfecta, siempre hay algo que arreglar, las grietas pueden pasar muy desapercibidas y las personas podemos llegar a ser muy buenas en ocultar nuestros problemas a la vista superficial de la gente.

—Bueno, pues me alegro que lo aceptara, he escuchado hablar muy bien de usted como persona y como psicóloga.

—Gracias. ¿Cuándo puedo empezar? Me gustaría empezar a organizarme y conocer al equipo y ver que horario es mejor para no entorpecerme en su trabajo diario.

—Te mandaré toda la información por correo, incluida la de los jefes. Aunque ahora puedo facilitarte algunos datos y horarios. Puedes pasarte por tu despacho que ahora te los entrego. Antes tengo que reunirme con urgencia con uno de los departamentos, será rápido.

—Tómese el tiempo que necesite.

Me despido de Laura y mientras me dirijo a la puerta ella coge el teléfono de la empresa y pulsa un número de la marcación rápida.

Salgo del pasillo silencioso de recursos humanos para llegar al gran espacio central donde se cuece todo y me dirijo a uno de los pocos despachos con privacidad que hay, ya que, en el lado contrario, los de los jefes y algunos más en vez de paredes tienen cristales. Antes de entrar, me giro y miro la panorámica que tengo. A mi derecha está la amplia entrada con recepción, según nos vamos adentrando se forman dos pasillos separados por una bajada a uno de los espacios más grandes para las reuniones. Por mi pasillo se forman un par más de ellos hacia recursos humanos y otros departamentos y al final de este se encuentra una mini zona de cafetería con otras zonas de reuniones y se conecta con el del otro lado, donde hay una gran cristalera con vistas hacia fuera y varios objetos de decoraciones como un árbol con deseos que cuelgan de él, además de una impresora. La parte común de estas dos intersecciones es donde trabaja la mayoría en un espacio común, divertido y didáctico. Al final de este están los despachos de los que hablé antes de los dos jefes, y dos más, uno de un departamento y otro de una de las secretarias.

Entro al despacho que ya había visto la primera vez que vine aquí y visualizo como decorarlo y que espacio va a ser para que cosa. La mesa con las tres sillas las dejaré donde están, supongo que añadiré dos butacas o un sillón de dos plazas y un perchero. El armario que hay es perfecto para todas las carpetas y libros que añadiré. Lo que más me gusta de este espacio es lo íntimo que parece y lo acogedor que es, además de la buena iluminación que tiene.

Dejo mi chaqueta vaquera en el respaldo de mi silla y me siento. Pongo mi tote bag encima de la mesa y saco el ordenador para añadir la clave wifi que me dieron y refrescar mi correo.

Al rato, aparece Laura en mi despacho para darme algunos papeles y aprovecho para preguntarle cuando podré reunirme con todos para presentarme y conocernos.

Me da la opción de hacerlo ahora o esperar a que llegue uno de los jefes que tuvo que ir a Roma para arreglar algunos asuntos.

—Pues prefiero ahora la verdad, ya tendré el placer de conocerlo en otro momento.

—Vale, perfecto, pues pediré que se reúnan abajo en cinco minutos.

Dejo el despacho y me dirijo a las escaleras que están casi enfrente de mi puerta, pero por el otro lado y bajo hasta llegar a un gran espacio abierto donde se puede ver todo el movimiento de la planta en la que estoy. Me acerco a la mesa que está en el centro y me siento en una de las muchas sillas que hay en una de las puntas a esperar que todo el equipo aparezca.

Sinceramente estoy un poco nerviosa, no sé cómo podrán reaccionar y cuál es el mejor modo de presentarme. Veremos cómo suceden los acontecimientos.


—Hola a todos y todas. Me presento, soy Abril y a partir de hoy seré la psicóloga de la empresa. Espero poder ayudar en todo lo posible y conforme pasen los días iremos organizando un poco todo. Claramente, las sesiones serán privadas, aunque también podremos hacer alguna sesión de terapia en grupo, y no obligatorias, aunque me gustaría conoceros a todas y a todos, incluso a los de arriba. —Sonrío con esto último, haciendo que algunos se rían. Eso es buena señal, parece que soy bienvenida. —No sé si tenéis alguna duda general que os pueda resolver ahora...—indico articulando para dar pie a que pregunten si lo necesitan.

—Yo tengo una pregunta. —Dice una chica de más o menos mi edad con el pelo negro recogido y una falda de lunares azul y blanco. —Antes que nada, me gustaría añadir que me encanta la iniciativa de la empresa de contratar a una psicóloga de esta forma para poder ayudarnos y facilitarnos un poco la vida. —Sonrío ante eso y dejo que continúe. —¿De dónde es ese collar tan bonito?

Suelto una carcajada y me toco el colgante antes de responderle. Siento que esta chica y yo nos llevaremos muy bien.

—Me lo compré en Roma, en una tienda artesanal; si quieres después te paso el Instagram de la tienda. Ahora todo se ha modernizado. —le respondo risueña.

—Aaaw, que romántico. Sí, porfa. Gracias.

Le sonrío y sigo tocando el cuarzo rosa con forma de gota que cuelga de mi cuello.

Recuerdos de aquel díaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora