.⋆。⋆༶⋆˙𖥔˚⁀➷ 개요: " YeonJun siempre había estado solo hasta que conoció a un grupo de amigos y a ese lindo chico pelinegro, finalmente los días podían ser distintos pero solo si estaba dispuesto a que así fuera ¿En realidad valdría la pena? Probablem...
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Otra semana había iniciado.
La segunda semana en su nuevo instituto para ser exactos.
Ahora que YeonJun se había estado estableciendo y amoldando a lo que fue en su anterior escuela, las cosas ya estaban tomando un poco de ritmo, volviéndose de nuevo a una etapa más monótona que la anterior si eso era posible. Siendo consciente de su día a día la semana pasada, el rubio ya sabía qué hacer en el día.
Todo se resumía en llegar al instituto, ir a su casillero a poner y vaciar lo necesario de su mochila, ir a sus primeras clases, almorzar, volver al casillero, regresar a clase y finalmente irse a casa. A pesar de apenas tener poco tiempo ahí, a YeonJun se le estaba haciendo sencillo adaptarse a su rutina actual.
Entonces el rubio ingresa al salón donde tomará la clase, pasa de largo por las filas y se sienta en el último asiento al final, nadie lo saluda, él no saluda a nadie y percibiendo eso, se dispone a distraerse en el celular hasta que el profesor llegue al aula. Al cabo de 5 minutos la campana timbra, no pasa mucho para que el docente se instale y comience a dar el tema del día, YeonJun atento a la explicación para comprender el tema y haciendo anotaciones de lo que considera importante.
Luego de que la clase terminara, salió del aula considerando que tendrían que pasar 15 minutos para que la siguiente clase iniciara, con su tiempo en cuenta se dirigió al baño. Normalmente no se desviaba de su camino entre un aula y otra pero esta vez decidió hacerlo.
Ingresó a uno de los cubículos del solitario baño para hacer sus necesidades; cuando estuvo listo para salir hacia los lavamanos escuchó la puerta principal abrirse y cerrarse con un estruendoso ruido, eso lo contuvo y se quedó adentro sin hacer ruido por reflejo.
-¡Mierda!- escuchó una queja. -Ya... No importa, sigues siendo linda...- disminuyó el volumen a un susurro.
YeonJun no sabía qué hacer ¿Debería salir? ¡Pero claro que tenía que salir! Su clase estaba por iniciar, no podía estar encerrado en un cubículo del baño para siempre, o al menos esperando hasta que estuviera vacío de nuevo.
A través del espejo, unos ojos captaron su presencia y YeonJun se sintió intimidado, no obstante, continuó y bajo la filosa mirada se acercó para lavar sus manos, hizo lo que pudo para ver a cualquier lado y evadir el contacto visual, su vista terminó sobre el reflejo de una herida superficial en la mejilla del contrario.
-¿Qué estás mirando, idiota?- Choi bajó la mirada a sus manos y no respondió. Terminó y se secó las manos con una toalla desechable, la tiró al bote de basura y caminó para salir finalmente.
Ni siquiera se había atrevido a ver directamente la cara del chico, seguro se había ofendido por haber visto su herida, no sabía. Luego recordó a su mamá diciéndole que siempre llevara consigo un pequeño kit para emergencias resaltando que nunca sabía cuando podría necesitarlo, tal vez ese momento era ahora.