.⋆。⋆༶⋆˙𖥔˚⁀➷ 개요: " YeonJun siempre había estado solo hasta que conoció a un grupo de amigos y a ese lindo chico pelinegro, finalmente los días podían ser distintos pero solo si estaba dispuesto a que así fuera ¿En realidad valdría la pena? Probablem...
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Esa tarde al salir de la escuela, YeonJun caminó solo de nuevo, sin embargo, una sonrisa estaba plasmada en su rostro.
Había una emoción chispeando en su interior al ser consciente de que había convivido con un grupo de chicos finalmente, no quería sonar extraño pero en realidad sentía que era como una clase de oportunidad rara en la vida, al menos en la suya. Vaya, YeonJun estaba tomando con demasiado entusiasmo ese suceso.
Cuando llegó a casa no pudo evitar regresar el saludo a sus padres con una sonrisa más amplia de la habitual, ambos se percataron aunque Choi no puso mucha atención en ello, estaba distraído en sus pensamientos; ahora su nueva preocupación era descifrar qué haría mañana que nuevamente volviera a pasar el receso a solas, porque obviamente esos chicos y Kai solo lo habían invitado a almorzar una sola vez, lo recordaba, era una muestra de agradecimiento y no pasaría de eso.
Bueno, podría ser una preocupación del YeonJun del mañana.
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Un perrito pomerania de pelaje color miel y ojos cafés se acercó a una de las manos más cercanas a su cabecita, esperaba al menos una caricia de los cuatro chicos que estaban ahí y ellos tampoco iban a negarle eso.
Fue TaeHyun quien terminó por acariciar la cabecita de Sean, el perrito del grupo y que vivía con SooBin. —¿Entonces?
—¿Entonces qué?— SooBin preguntó desde el sofá en el que estaba acostado.
El grupo se había reunido en el lugar de SooBin como a veces solían hacer, probablemente era mejor opción que regresar a casa, el último lugar donde querían estar, al menos BeomGyu, TaeHyun o Kai, SooBin no tenía esa posibilidad.
—Solo para terminar de entender— intervino TaeHyun de nuevo. —¿Invitaste a ese tal Jun a la mesa solo porque te dió una estúpida bandita?
Kai peinó su cabello hacia atrás. —No veo el problema, imbécil— se defendió.
—Yo creo que está bien, me agradó— dijo BeomGyu con indiferencia, aunque por dentro estaba más que bien con que ese chico haya aparecido finalmente.
—Okay, idiotas, ya basta— el pelinegro se reincorporó sobre el sofá. —La mascota confesó que apenas estaba viviendo aquí.
Sean corrió a los brazos de SooBin y este lo cargó para ponerlo en su regazo.
—¿Qué estás pensando?
—Creo que deberíamos darle la bienvenida ¿No creen?— la sonrisa burlona de SooBin le dió un mensaje a los demás.
—¿De verdad? ¿La bienvenida de siempre?— preguntó Kai con incredulidad.
—Esa no, princesa. Otro tipo de bienvenida.
BeomGyu fue el primero en entender a lo que se refería y decidió tomar la palabra.