Chapter 34- Aparentar

42 8 1
                                        

Todo comenzó a ser confuso

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Todo comenzó a ser confuso.

Lo que parecía ser un solo camino comenzó a desfigurarse en miles de rutas y luego en un laberinto.

¿Quién era él?

Repentinamente no sabía cómo sentirse exactamente porque estaba en una línea y dejarse caer a cualquiera de los dos lados le traería consecuencias; se había recriminado por haber golpeado a alguien pero había otra parte de sí mismo que se había sentido bien al hacerlo y, liberado o no, era un hecho que finalmente se había dejado llevar por sus emociones, porque claramente esto no había sido idea de nadie más, solo suya. Él había sido el afectado, él había ido a pedirle ayuda a los chicos, él se había ensuciado las manos con la sangre de ese chico justo porque solo él se había encargado de destruir cada parte de su rostro y de su cuerpo hasta pintarle moretones.

Sin embargo, no se había tomado el tiempo suficiente para debatirse cuál era la respuesta correcta o la más viable, había iniciado dejando de lado sus sentimientos y luego de ello, no se detuvo a pensar más.

Aquella noche YeonJun corrió lo mejor que sus piernas le permitieron, casi como si eso le hiciera escapar de sus problemas y aunque intentó evadir la sensación, anheló tanto que el aire contra su rostro se llevara todos esos pensamientos consigo.

Llegó a la casa de BeomGyu para encontrar a su novio deshecho en llanto en la esquina de su habitación, ocultando su cara entre el espacio que había entre su torso y sus rodillas, se acercó a él y el pelimorado apenas lo vió, casi se abalanzó sobre él, estrujando su cuerpo en un abrazo, casi aferrándose como si YeonJun fuera lo único que le quedara en el mundo; su cuerpo estaba temblando debido a sus incesantes lágrimas y su boca no soltaba otra ruido más que los hipidos, bocanadas de aire que con desespero tomaba para respirar débilmente, su cabeza martillando seguramente y sus ojos cerrados con fuerza, como eso si fuera suficiente para poder desaparecer.

Porque BeomGyu ya estaba cansado, estaba seguro de que la mayor parte del día estaba fuera de casa, los dos adultos en casa ya no tenían ningún aire de autoridad sobre él, ni siquiera tenía la noción para llamarlos "padres", todo era una mierda, la misma rutina estaba en bucle y no importaba qué tan tarde llegara a esa casa, siempre vivía bajo la misma tensión; llegaba y rebuscaba en la cocina algo para comer ahí mismo, ni siquiera se sentaba a la mesa del comedor porque le recordaría que no habría nadie para acompañarlo, incluso preferiría que esa mesa estuviera llena de polvo, tenía conciencia de que ellos aún se resignaban a usarla, siendo que solo fuera uno de ellos, porque si ambos estaban sentados, sería lo más lejos posible.

Todo era por aparentar, no tenía mucho sentido para él que ellos se esforzaran tanto por mostrarle que seguían siendo la mejor familia, sabía que estaban siendo demasiado permisivos, siendo que BeomGyu regresara tarde, que llegara con el alcohol suficiente en su sistema para estar ebrio, que volviera con aquel aroma a tabaco o incluso que no regresara hasta el siguiente día, pero cualquier cosa que hiciera no iba a borrar el hecho de que las discusiones fueran frecuentes por la noche y eso le calaba en el alma, muy en el fondo solo quería un poquito de tiempo con sus padres pero sabía que estaba pidiendo demasiado, no le quedaba más que encerrarse en los recuerdos al fondo de su habitación mientras se ahogaba en el volumen alto de la música proveniente de sus audífonos para aminorar los gritos en la planta baja.

Change || YeonGyu FicHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora