.⋆。⋆༶⋆˙𖥔˚⁀➷ 개요: " YeonJun siempre había estado solo hasta que conoció a un grupo de amigos y a ese lindo chico pelinegro, finalmente los días podían ser distintos pero solo si estaba dispuesto a que así fuera ¿En realidad valdría la pena? Probablem...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En la siguiente semana, YeonJun comenzó a volverse más cercano a SuNoo, siendo que por el tiempo libre de las vacaciones, habían decidido conocerse mejor, no tanto porque eran vecinos, simplemente era agradable conocer nueva gente, eso dijo Kim.
Apenas había pasado poco más de una semana pero SuNoo era una mariposa social por naturaleza y no había momento en el que no le estuviera contando a YeonJun cualquier novedad, anécdota o chiste, él no podía quejarse, y es que no sabía que podía acostumbrarse tan pronto a la constante charla de alguien.
YeonJun estaba felíz, podía decir que por fin había hecho a su primer amistad en años, claro que antes había tenido amigos, pero estaba seguro de que aquellos niños con los que solía jugar en preescolar no lo recordaban y él tampoco a ellos, ni siquiera tenía en cuenta a toda esa gente con la que habló por tareas, tal vez pudieron haber sido personas aprovechadas o no pero no quiso saber, apenas y le devolvían la palabra luego del favor, esperaba que al volver a clases no se encontrara en la misma situación, aunque tenía claro que era imposible porque él era así por naturaleza, claro que podría pasar por eso de nuevo.
Ahora mismo, estaban en camino a “una de las mejores cafeterías que podían existir”, en palabras de SuNoo, con ese rumbo solo tomarían unas malteadas y luego regresarían a casa, una salida simple para un relajado jueves. A lo lejos, el rubio pudo divisar una cafetería con un estilo casual, no lucía en un estilo retro como lo era la cafetería a la que solía ir.
Cuando YeonJun aún vivía en su antigüo vecindario, solía visitar una cafetería en la que solía pasar largos ratos, no era tan frecuente pero estaba seguro de que no podía haber nadie más que acostumbrara a sentarse a solas en la mesa de la esquina; a veces durante sus estadías, el rubio podía ver a los grupos de amigos llegando divertidos a ocupar una de las tantas mesas, pidiendo entre risas su órden de malteadas, entonces Choi se veía a sí mismo y se daba cuenta de lo aislado que estaba, no eran días tristes o algo por el estilo, pero visitar una cafetería le llenaba el alma de paz.
—¿Es ahí?— dijo apuntando el lugar distinguible a metros de distancia, el pelinegro negó.
—No me gusta mucho ir a esa cafetería, su menú no es tan bueno, prefiero venir a la cafetería de acá— explicó y apuntó en dirección contraria con la intención de guiarlos al dichoso establecimiento.
Dieron vuelta a la derecha, rompiendo la ruta con la que llegaban a la otra cafetería de la que no pudo leer el nombre siquiera, se detuvo y volteó para darle un último vistazo, curioso por determinar por sí mismo si el menú de esa cafetería valdría la pena, ahora que sabía en dónde estaba tal vez podría ir a ese local por su cuenta, no sería su primera vez yendo solo a algún lugar.
—¡Oye, no te quedes!— el grito de SuNoo le hizo percatarse que había permanecido de pie en la esquina durante unos minutos, entonces apresuró sus pasos para acercarse a él.
──── ⚠︎ ────
Al otro lado de la calle, un chico de cabellos negros salía tranquilamente de la cafetería con un vaso de frappé en sus manos, el de caramelo era su favorito en definitiva, se tomó su tiempo para salir, realmente no tenía mucho afán por regresar a casa.