Capítulo 18

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Su suerte no podía ser peor. Al menos eso pensaba Asano Gakushuu que veía sus calificaciones en el escritorio frente a su padre que le estaba dando una especie de sermón, alegato o algo así. No estaba seguro, no lo escuchaba.

— Gakushuu...— lo llama el director con un tono de voz suave (nada normal en el) haciendo que su hijo alce la cabeza — ¿Algo que decir en tu defensa?—

Tal vez debería mantenerse callado, pero había algo en su cabeza que no dejaba darle vueltas.

— Desde hace unas semanas que yo...— empezó a decir — Que no me siento como yo mismo...— continuó al ver que no era interrumpido por su padre, quien parecía estar escuchando de verdad esta vez — Siento qué hay cosas que no encajan, mi cerebro está tratando de unir las piezas todo el tiempo, pero hay demasiadas piezas perdidas que no puedo enlazar... Dijiste que tuve un accidente en la escuela y tuviste que transportarme a la casa... Pero¿qué clase de accidente tuve para que me diera amnesia?—

— Los accidentes son imprevisibles, al igual que sus efectos colaterales — dijo el director Asano — Deja de pensar en tonterías y ponte a estudiar. Bajaste tu promedio, sabes lo que significa—

— Claro que lo se — pone una mano en su frente — Deberé servir a un alumno que tuvo mayor puntaje que yo en... Inglés... Me parece que en esa materia falle —

— Así es — el director saca una fotografía de aquel al que tenía que servir — Itona Horibe. Es insólito que haya sido un empate, tuvimos que sacar milésimas para determinar quién fue superior de los dos y este fue el resultado — eso último no lo escuchó Gakushuu, su cabeza empezó a dolerle... Al igual que su corazón, latía rápidamente como anhelando a ese chico... Pero su mente le dolía diciéndole que aquello no debía ser.

Su visión se volvió borrosa un momento.

— Gakushuu — lo llama el director levantándose de su asiento para tomarlo de los hombros — ¿Estás bien? —

— Y-Yo... — decía agitado — No lo sé... No...—

— Ve a recostarte en el sillón. Estás muy pálido...— dijo el director Asano.

El más joven sólo afirmó y se recostó en el sillón. El adulto, fue a la cocina y pidió que le sirvieran al más joven algo de té y algún dulce mientras iba a hacer una llamada.

— ¿Si? — dice el agente del gobierno Karasuma al otro lado de la línea.

— Necesito saber una cosa ¿cuáles son los efectos colaterales del borrado de memoria?—

— ¿Efectos colaterales?— dice Karasuma — No hay ningún efecto colateral —

— Si los hay — responde el director severamente — Gakushuu está actuando muy raro —

— Explíquese —

— No hice la llamada para explicar nada, la hice para que usted me explicara las cosas —

— Investigaré — dice Karasuma y el director puede ver en su cabeza la cara de enojo del trabajador del gobierno, algo muy satisfactorio a decir verdad.

Al colgar, regreso a la sala donde su hijo parecía descansar, así que lo dejó ahí.

Lo que no sabía era que en realidad, Gakushuu se había levantado antes para seguirlo y escuchar su conversación telefónica.

Se sentía furioso, su padre se metió en algo extraño y para colmo se metía con sus propios recuerdos.

¿Qué ocurre con el loco de su padre? Y como siempre, la clase E estaba involucrada haciendo quien sabe que. Necesitaba respuestas, pero ¿a quien debería preguntar? Su padre era un mentiroso, sus compañeros no eran más que subordinados y/o marionetas que usaba cuando los necesitaba. ¿Quién era la única persona que se había mostrado sincero con él hasta ahora? Una melena rojiza apareció en su mente: Akabane Karma... Ese sujeto se había acercado a él con una intensión extraña hace unos días, dijo algo sobre agradecerle y parecía sincero. Detestaba tener que pedirle ayuda a él, eran rivales y mostrarse vulnerable ante el era lo peor que podía hacer pero... Por el momento era el único en quien podía contar. No podía acercarse al peliblanco aún, necesitaba un plan y algo de apoyo, suspirando cerró los ojos, su corazón le dolía con solo pensar en Itona, se ponía celoso de aquella profesora que era tan cariñosa, de la chica con la que hablaba por teléfono pero no entendía porque. Su corazón estaba vuelto loco por él pero a la vez su cabeza dolía como si tratara con todas sus fuerzas de evitar que recordara más allá de esos sentimientos.

Town DownDonde viven las historias. Descúbrelo ahora