—Hanamaru, cuando te pregunté si querías ir a algún lugar, pudiste simplemente haber dicho que no querías.
—P-pero si quería, digo, si quiero, no quiero volver a casa...
—Si tienes miedo, aún hay tiempo de regresar a tu departamento.
—N-no tengo miedo...
—Hanamaru... Llevo diez minutos intentando hacer que salgas del auto, incluso Seiro lo intentó— señaló a su chófer, quien estaba a su lado con un rostro cansado.
Para este punto, la adrenalina ya se había agotado casi por completo, ya se había arriesgado demasiado con el simple hecho de haber abierto la puerta, salir del auto era demasiado aterrador como para poder afrontarlo.
Su cerebro decía que estaba bien, que no había peligro, que debía hacer esto si quería cambiar algún aspecto de su vida, era ahora o nunca y debía dar ese paso definitivo.
Pero su cuerpo temblaba, había estado en la misma posición fetal durante tanto tiempo que de alguna forma le daba consuelo, recordando todas las veces que tuvo que esconderse en la misma posición para que su esposa no la viera llorar.
Escondió su rostro entre sus rodillas, sintiendo el comienzo de un nudo en su garganta, quizás no estaba lista después de todo, tal vez hoy no era el día.
—Hey.
No levantó la mirada, sabía quién estaría a su costado, recargada en la carrocería.
—Sé que tienes miedo, lo entiendo, invitarte a hacer algo tan arriesgado fue imprudente de mi parte, incluso haber ido a recogerte a tu departamento fue cruzar una línea.
La castaña estaba de acuerdo con ella.
—Probablemente en este momento ya deberías haber estado en casa, sé lo incómodo que es que alguien te saque de tu "zona de confort", si es que se puede llamar de esa forma a la rutina que llevas.
No estaba segura, ¿era una zona de confort estar obligada a hacer lo mismo?
—Pero también reconozco el coraje que tienes, porque no cualquier persona que viva de la misma forma que tú es capaz de tomar el riesgo, y con el simple hecho de que hayas sido capaz de llegar hasta aquí es impresionante.
Su rostro seguía escondido entre la oscuridad de sus párpados, y a pesar de no verla, estaba muy segura de que habría una sonrisa en su rostro.
—Sé que no es lo mismo, definitivamente no es lo mismo, pero de alguna forma esto hace que recuerde mi primer concierto— suspiró con nostalgia antes de volver a hablar— estaba tan nerviosa que temblaba del miedo... Fue en un teatro con capacidad de dos mil personas, pensaba en todas las posibilidades que tenía para arruinarlo, estaba tan asustada que incluso pensé en no salir.
Levantó un poco la mirada, viendo frente a ella una parte de la pierna y el brazo de la cantante.
—No quería enfrentarme a las altas expectativas que tendrían de mi, pero de alguna manera logré pararme en el medio de ese escenario, completamente sola.
Un escalofrío recorrió su espalda, ese no era su recuerdo, pero de solo imaginarlo su estómago se convertía en un tornado. Escuchó una risita alegre.
—Mi voz temblaba en las primeras canciones, mis gestos eran horribles y mi cuerpo se sentía rígido... Pero poco a poco fui perdiendo el miedo y comencé a disfrutarlo, aún me da miedo salir, pararme frente a todas las personas que pagaron para verme y no querer decepcionarlos.
Escuchaba atentamente, era lo único que podía hacer, era lo único que quería hacer.
La cantante se asomó desde la parte superior de la puerta, mirándola con esos ojos dulces que la perseguían.

ESTÁS LEYENDO
Songs for My Muse
RomanceHanamaru sufre maltratos por parte de su esposa. Yoshiko es una cantante famosa que regresa a su pueblo natal después de una gira. Ambas se encuentran por casualidad en un bar, ¿acaso éste será el inicio de una aventura?