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“¿Me extrañas tanto cómo yo lo hago ahora?”.

“¿Piensas en mi tanto cómo yo en ti?”.

“El tiempo que he pasado lejos de ti fue largo”.

“Por lo que espero que nuestro reencuentro se vuelva eterno”.

Las personas que cruzaban por las calles, aquellos con la misma ruta cotidiana, se percataron de algo inusual

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Las personas que cruzaban por las calles, aquellos con la misma ruta cotidiana, se percataron de algo inusual.

Una mujer castaña caminaba alegremente con una sonrisa y la cabeza alzada, algo extraño de ver, casi dando saltitos al caminar.

Algunos se aventuraban a intentar saludar de nuevo, cuando antes este gesto había sido ignorado, ahora fue correspondido y bien recibido.

¿La razón de esto?, lo sabemos, obviamente tenía que ver la llamada de cierta cantante, siempre puntual.

El bartender vio a la castaña entrar sonriente a su bar, tomar asiento y esperar su llamada.

El bartender vio a la castaña entrar sonriente a su bar, tomar asiento y esperar su llamada

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Cuantas más veces cruzaba Hanamaru la puerta del bar, más se veía un cambio en ella.

La sonrisa seguía tatuada en su rostro, pero se iba encogiendo cada día, no es hasta que escuchaba a la peliazul que su rostro se iluminaba.

De la puerta al exterior su actitud cambiaba, al igual que los golpes en su rostro.

El chico no lo soportó más y un día decidió preguntar, no esperaba mucho, pues sabía que Yoshiko era la única que podía hacerla hablar, o eso pensó.

Hanamaru, confiada y agradecida por el apoyo de ese bartender, decidió decirlo.

—Kanan está teniendo problemas en su trabajo, por alguna razón cree que es mi culpa o solo quiere desahogarse, es difícil entender como piensa.

En cuanto la castaña salió del local, supo que tenía que hacer algo al respecto.

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Songs for My MuseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora