Capítulo 22

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Unos días después, Jisoo y Rosé se encontraron en un rincón apartado de la mansión, disfrutando de un momento de tranquilidad. El sol se filtraba a través de las ventanas, creando un ambiente cálido y sereno que contrastaba con las preocupaciones que habitaban en sus mentes.

—Rosé —comenzó Jisoo, rompiendo el silencio mientras la miraba con seriedad—. ¿Has pensado en volver con tu padre y tu hermano? ¿Regresar a tu clan?

Rosé se quedó en silencio, su mirada perdida mientras consideraba la pregunta. La idea de regresar a su clan la llenaba de incertidumbre.

—No lo sé, Jisoo —respondió finalmente, con un tono de voz bajo y pensativo—. Si regreso... Tal vez no vuelva a verte. Y puede que... —Rosé hizo una pausa, tragando en seco antes de continuar—. Puede que hasta te maten.

Jisoo soltó una risa suave, como si la idea le resultara absurda.

—¿Matarme? —repitió con una sonrisa confiada—. No han podido atraparme en todo este tiempo. Dudo mucho que lo logren ahora.

Rosé la miró, la preocupación aún presente en sus ojos.

—Pero es diferente ahora, Jisoo. Ya no es solo sobre ti. Ellos saben lo que significas para mí. Irían a por ti solo para hacerme daño.

Jisoo se acercó a Rosé, acariciando su mejilla con ternura.

—No me subestimes, Rosé. He sobrevivido a cosas peores. Y no pienso dejar que nadie nos separe, ni siquiera tu familia.

Rosé sonrió débilmente, aunque la preocupación seguía ahí.

—Eres tan segura de ti misma...

—Solo porque tengo algo que vale la pena proteger —respondió Jisoo, inclinándose para besarla suavemente en los labios.

—Tal vez... tal vez sea hora de que regrese con mi familia —murmuró, su voz apenas un susurro.

Rosé giró su rostro hacia ella, tomándola del rostro con ambas manos, y la miró fijamente a los ojos.

—Pero quiero que vengas conmigo —dijo Rosé, con una determinación que sorprendió a Jisoo.

Sin darle tiempo a responder, Rosé la besó profundamente, como si intentara sellar la promesa con ese beso. Jisoo se quedó inmóvil al principio, sorprendida por la intensidad de la propuesta. Cuando se separaron, la sorpresa aún estaba grabada en su rostro.

—Rosé... si voy contigo, no dudarán en matarme en cuanto ponga un pie allí —respondió Jisoo, su voz cargada de preocupación.

Rosé bajó la mirada, avergonzada por su impulsividad.

—Lo siento, no debí decir algo tan tonto. No quiero ponerte en peligro —dijo en un murmullo.

Jisoo la tomó de la barbilla, levantándole el rostro para que la mirara de nuevo.

—No digas eso, Rosé. Si significa estar a tu lado, me arriesgaría a todo. Incluso a enfrentar a tu familia —dijo Jisoo con firmeza, sus ojos brillando con determinación.

Rosé la miró, sintiendo una mezcla de temor y admiración por la valentía de Jisoo.

—No sé qué haría si te pasara algo por mi culpa —dijo Rosé, su voz quebrándose.

Jisoo le acarició el rostro con ternura, intentando reconfortarla.

—Lo único que me importa es que estemos juntas. Pase lo que pase, no dejaré que nos separen.

Rosé se recostó lentamente, mirando al techo mientras sus pensamientos la abrumaban. Con un suspiro, giró hacia Jisoo, tomándole suavemente la mano.

—No voy a ponerte en peligro por mi clan, Jisoo. No lo haré —dijo con voz firme, aunque sus ojos delataban la preocupación que sentía—. Iré sola, solo para decirles que estoy bien, que no se preocupen por mí. Pero luego volveré contigo. No quiero que te pase nada.

Jisoo la miró en silencio, viendo la determinación en los ojos de Rosé. Apretó su mano con fuerza, como si con ese gesto intentara detenerla.

—Rosé... —empezó Jisoo, pero la otra la interrumpió.

—No. No puedo arriesgarme a perderte —dijo Rosé, acercándose para besarla suavemente en los labios—. Te prometo que volveré. Pero esta vez, tengo que hacerlo sola.

Jisoo la miró fijamente, queriendo protestar, pero sabiendo que Rosé había tomado una decisión. Aunque la idea de estar separadas, aunque fuera por un tiempo, le dolía, sabía que no podía detenerla.

—Te esperaré —dijo Jisoo al final, con un nudo en la garganta—. Pero prométeme que serás cuidadosa. No quiero perderte, Rosé.

Rosé asintió, acariciando el rostro de Jisoo con una ternura que casi la hizo llorar.

—Lo prometo, Jisoo. Volveré a tu lado, te lo juro.

Jisoo miró a Rosé con una expresión de determinación y esperanza.

—Antes de que te vayas, hay algo que me gustaría proponerte —dijo Jisoo, tomando la mano de Rosé con suavidad—. ¿Qué te parece si antes de que regreses a tu clan, nos tomamos un tiempo para ir a algún lugar juntos? Unas vacaciones, solo tú y yo, para disfrutar de un respiro antes de todo esto.

Rosé la miró, sorprendida y pensativa. La idea de escapar con Jisoo a un lugar tranquilo le parecía un alivio en medio de la tormenta que se avecinaba.

—¿Vacaciones? —preguntó Rosé, sonriendo ligeramente—. ¿Dónde tienes en mente?

Jisoo sonrió, aliviada de ver la reacción positiva de Rosé.

—Pensé en algo tranquilo, quizás una playa o una montaña donde podamos relajarnos y disfrutar el tiempo juntas, sin preocupaciones. Un último descanso antes de enfrentarnos a lo que venga.

Rosé asintió, contemplando la idea con una mezcla de gratitud y anhelo.

—Eso suena perfecto, Jisoo. Un último momento para nosotras antes de que todo se vuelva más complicado.

—Exactamente —dijo Jisoo, con una sonrisa cálida—. Vamos a disfrutar cada momento juntas antes de que regreses a tu clan.

Rosé sonrió, apretando la mano de Jisoo con un gesto de complicidad y amor.

Jisoo se dirigió hacia la habitación de Lisa. Al abrir la puerta, encontró a Lisa besando intensamente a Jennie. Jisoo se detuvo en seco, observando la escena con una mezcla de sorpresa y diversión.

—No la vayas a ahogar, Lisa —comentó en tono juguetón, haciendo que Jennie se separara instintivamente de Lisa.

Lisa giró los ojos con fastidio y se dirigió a Jisoo.

—¿Qué quieres? —preguntó, cruzando los brazos.

—Solo venía a decirte que me voy de vacaciones unos días con Rosé —respondió Jisoo—. Te dejo el negocio encargado.

Lisa, aún con una sonrisa en los labios, respondió sin dejar de mirar a Jennie.

—Está bien. Vete tranquila. Solo no te olvides de volver.

Jisoo se dio la vuelta para irse, pero antes de salir, lanzó una última advertencia.

—Solo no la mates mientras estoy fuera.

Lisa murmuró con una sonrisa traviesa.

—Tranquila, siempre me encargo de la empresa.

Lisa tomó a Jennie nuevamente por la cintura, atrayéndola hacia sí antes de terminar la frase.

—En qué estábamos, Jennie... —murmuró con una sonrisa traviesa, inclinándose para besarla de nuevo, esta vez con aún más intensidad que antes, como si quisieran retomar lo que Jisoo había interrumpido.

Jennie se dejó llevar, respondiendo al beso con la misma pasión, perdiéndose en el momento sin importarles nada más que estar juntas.

My enemy lover (G!P)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora