Capítulo 24

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Por un momento, Jisoo pareció congelarse. Su rostro reflejaba una batalla de emociones: incredulidad, sorpresa, y finalmente algo que Rosé no esperaba ver. Una sonrisa.

—¿Estás... segura? —preguntó Jisoo, su voz baja, casi como si no se atreviera a creerlo del todo.

Rosé asintió de nuevo, las lágrimas rodando por sus mejillas.

—Lo confirmé esta mañana. Quería decírtelo en el momento adecuado, pero... no podía seguir guardándolo.

Jisoo se puso de pie de un salto, dejando caer el estuche sobre la mesa. Caminó hacia Rosé y la tomó por los hombros, mirándola como si acabara de escuchar la mejor noticia de su vida.

—¿Voy a ser... mamá? —preguntó, con una emoción palpable en su voz.

—Sí —susurró Rosé, sonriendo a través de las lágrimas.

Jisoo soltó una risa suave, casi incrédula, antes de abrazarla con fuerza.

—Esto es... increíble, Rosé. No puedo creerlo.

Rosé dejó escapar un suspiro al sentir el abrazo de Jisoo, como si todo el peso que había estado cargando se desvaneciera en ese instante.

—¿No estás... molesta? —preguntó, con un toque de inseguridad en su voz.

Jisoo se apartó lo suficiente para mirarla a los ojos, sus manos aún en los hombros de Rosé.

—¿Molesta? ¿Cómo podría estarlo? Esto es... lo mejor que podría haberme pasado.

Rosé parpadeó, sorprendida por la intensidad en las palabras de Jisoo.

—¿De verdad?

Jisoo asintió con una sonrisa radiante.

—De verdad. No sé cómo vamos a manejar esto, pero lo que sí sé es que no hay nada que quiera más que estar contigo y con este bebé.

Rosé dejó escapar una risa nerviosa, limpiándose las lágrimas mientras sentía una calidez crecer en su pecho.

Jisoo la abrazó de nuevo, esta vez con más suavidad, inclinándose para besarla en la frente.

—Vamos a estar bien, Rosé. Te lo prometo.

Jisoo se apartó ligeramente, sus ojos brillando con emoción mientras miraba a Rosé. Sin poder contenerse más, se agachó lentamente, colocando una mano sobre el vientre de Rosé.

—Nada le faltará a nuestro bebé —dijo Jisoo, su voz temblando por la emoción. Con una sonrisa radiante, acercó sus labios al vientre de Rosé y lo besó con dulzura

Rosé observó la escena, sintiendo cómo un nudo de felicidad y amor se formaba en su pecho. Las lágrimas no cesaban de caer, pero ya no eran de miedo ni de incertidumbre. Eran lágrimas de gratitud, de alivio, de la certeza de que, por fin, las cosas tomarían el rumbo que tanto había deseado.

Jisoo levantó la cabeza, mirando a Rosé con una intensidad que hacía que su corazón latiera aún más rápido.

—Lo vamos a cuidar juntas. Te lo prometo, Rosé.—Las palabras salieron de su boca con una firmeza inquebrantable.

Rosé, con una sonrisa llena de ternura, le acarició el cabello, sintiendo que su corazón ya no estaba en la misma lucha constante que había sido antes. Había encontrado algo por lo que pelear, algo que valía la pena en medio de la oscuridad. Y ese algo era el futuro que estaba a punto de construir junto a Jisoo.

—No te voy a dejar sola. Siempre estaré aquí, Jisoo. —Dijo Rosé, con una voz segura

Jisoo sonrió con los ojos llenos de felicidad

My enemy lover (G!P)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora