Capítulo 23

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Jisoo estaba en el despacho de la mansión, El clic constante de su teclado llenaba el aire mientras buscaba lugares que ofrecieran privacidad, lujo y una buena excusa para desconectarse del caos de sus vidas.

—Una playa... No, demasiado obvio. Quizás una cabaña en la montaña... —murmuraba para sí misma mientras ajustaba el brillo de la pantalla.

Entretanto, Rosé estaba en su habitación, recostada sobre la cama, pero con la mente muy lejos de cualquier descanso. Desde hacía días, la extraña sensación en su cuerpo se había intensificado. Primero fue una leve molestia al despertar, después vinieron los mareos y finalmente, un rechazo absoluto hacia ciertos olores que antes no le molestaban.

Esa mañana, cuando entró a la cocina, el aroma del café que Jisoo tanto adoraba la hizo dar media vuelta y salir corriendo al baño. Vomitó con violencia, apoyando la frente contra el frío mármol del lavabo mientras intentaba recuperar el aliento.

—¿Qué me pasa...? —murmuró para sí misma, mirando su reflejo en el espejo. Sus mejillas estaban más pálidas de lo habitual y había un leve temblor en sus manos.

Fue entonces cuando la posibilidad cruzó por su mente. "¿Y si estoy...?"

El pensamiento la aterrorizó y la llenó de una extraña mezcla de emociones que no podía procesar en ese momento. Necesitaba confirmarlo, pero no podía hacerlo sola. Decidida, salió de su habitación en busca de alguien en quien pudiera confiar.

Al bajar al salón principal, vio a Minsoo, uno de los hombres más jóvenes del equipo de Jisoo. Era discreto y obediente, justo lo que necesitaba.

—Minsoo —lo llamó, su tono apenas un susurro, mientras lo guiaba hacia un rincón alejado del resto.

—¿Sí, señorita Rosé? —respondió él, con una leve inclinación de respeto.

Rosé miró a ambos lados antes de hablar.

—Necesito que me hagas un favor. Es algo... personal, y absolutamente nadie debe saberlo. Ni siquiera Jisoo. ¿Entendido?

Minsoo la miró con algo de nerviosismo, pero asintió sin dudar.

—Lo que necesite, señorita.

Rosé respiró hondo..

—Quiero que vayas a la farmacia más cercana y compres una prueba de embarazo. Hazlo rápido, sin levantar sospechas.

Por un segundo, Minsoo pareció sorprendido, pero su expresión se suavizó al ver la seriedad en el rostro de Rosé.

—Entendido. Volveré enseguida.

Cuando Minsoo salió de la casa, Rosé volvió a su habitación, cerrando la puerta detrás de ella. Sentía que el corazón le latía con fuerza en el pecho mientras esperaba. Caminaba de un lado a otro, su mente inundada de pensamientos. ¿Qué pasaría si era positivo? ¿Qué le diría a Jisoo? ¿Y su clan?

Unos cuarenta minutos después, alguien llamó suavemente a la puerta.

—Señorita Rosé, soy Minsoo. Ya está aquí lo que pidió.

Rosé abrió apenas una rendija, lo suficiente para tomar la pequeña bolsa que él le entregaba.

—Gracias, Minsoo. No le digas a nadie.

—No se preocupe, señorita. Mi boca está sellada.

Cuando volvió a estar sola, Rosé cerró la puerta y se dirigió al baño de la habitación, La bolsa de la farmacia parecía pesar una tonelada en sus manos. Sus dedos temblaban mientras sacaba la caja, leía las instrucciones y reunía el valor para seguir adelante.

My enemy lover (G!P)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora