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Anna

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Anna.

Hemos llegado a OuterBanks casi al amanecer , mi cuerpo tiembla completamente al saber lo mal que nos irá a ambos al bajar del yate en el que nadie nos ha visto llegar hasta ahora.

-Muero de nervios Rafe.- le digo antes de empezar a caminar por el muelle.

El lleva ambas mochilas y toma mi mano.

-Lo se , yo también lo estoy un poco pero nada de esto es mas que nosotros Anna.- me dice y aprieta mi agarre dándome ánimos.

-De eso estoy segura , entonces el plan es que cada quien se aparece en su casa como si nada y explicamos que quisimos escaparnos porque nos amamos , fin.- le digo antes de darle un corto beso e irme a paso rápido a mi casa.

Corro a casa con el corazón latiendo como un tambor fuera de ritmo. Cada paso que doy, más cerca estoy de la tormenta que se avecina.

Cuando entro, el silencio es lo primero que noto. Un silencio espeso, como si la casa misma contuviera la respiración. Apenas doy un paso, la voz de mi madre corta el aire como un cuchillo.

—Anna Carrera.

Ahí están. Mis padres. Sentados en la sala como jueces esperando a una acusada.

Mi papá me mira como si no me reconociera.

—¿Sabes lo que hiciste? ¿Sabes lo que provocaste?

—Lo sé —respondo con la voz más firme que puedo reunir—. Me fui con Rafe. Porque lo amo. Y no me arrepiento.

Mi madre se pone de pie de golpe.

—¡¿Cómo puedes decir eso después de todo lo que nos hizo él!

—Él cambió. Y yo también.– digo, aunque sé que no van a escucharme—.

Mi papá se acerca. Nunca lo vi tan enojado.

—Ya no eres una niña, Anna. Pero si sigues con él, vas a perderlo todo.

Mis manos tiemblan, pero me mantengo firme.

—Prefiero perderlo todo, que perderlo a él.

En ese momento, suena mi celular. Es un mensaje de Rafe:

"No te quedes ahí. Algo no está bien. Me están siguiendo. Nos vemos donde siempre."

Levanto la mirada. Ya no estoy suplicando que me entiendan. Solo sé lo que tengo que hacer.

—Lo siento, pero no voy a dejarlo solo.

Y sin mirar atrás, vuelvo a correr.

•••

Rafe

El aire huele distinto en Outer Banks.
A traición. A regreso. A desastre inminente.

Estoy escondido detrás de unas palmeras viejas, a unos metros del viejo muelle donde Anna y yo nos despedimos hace solo unos minutos. La vi alejarse con el alma hecha nudo, con los ojos llenos de esperanza. Qué ironía. Yo ya sentía que todo estaba a punto de desmoronarse.

Saco mi teléfono y le escribo:

"No te quedes ahí. Algo no está bien. Me están siguiendo. Nos vemos donde siempre."

Y en cuanto envío el mensaje... los escucho.

Sirenas.
Luces.
Pasos.

—¡Rafe Cameron! ¡No te muevas! —grita una voz conocida que me hace apretar la mandíbula. Es Shoupe.

Intento correr, pero apenas doy dos pasos cuando siento que alguien me derriba por la espalda. Me golpeo contra la tierra húmeda.

Todo se mueve lento: las luces azules parpadean sobre mí, el frío metal de las esposas me quema las muñecas, y la voz de Shoupe suena cada vez más distante aunque esté al lado mío.

—Te advertí, Rafe. Tu papá ya dio la orden. Esta vez no hay nadie que pueda sacarte de esto.

Mi respiración se acelera. ¿Ward? ¿Mi propio padre?
Claro. Porque no soporta perder el control.
Porque no soporta que yo lo haya desafiado.
Porque si no puede manipularme... prefiere destruirme.

—¿Dónde está Anna? —pregunta Shoupe mientras me levanta del suelo a la fuerza.

No digo nada. No les voy a dar eso. No les voy a dar a ella.

Me empujan hacia la patrulla. Mis manos tiemblan. No sé si del miedo, la rabia, o por el hecho de que la única persona que ha creído en mí —Anna— tal vez esté sola ahora, buscándome. Esperando.

La puerta trasera del coche se cierra con un golpe seco. Estoy atrapado. Otra vez.

Cierro los ojos y me repito las palabras que le dije esta mañana:

"Nada de esto es más grande que nosotros."

Pero ahora mismo...
Esto se siente más grande que todo.
Incluso que el amor.

Posessive- Rafe Cameron Donde viven las historias. Descúbrelo ahora