𝗧𝗘𝗥𝗠𝗜𝗡𝗔𝗗𝗔
Amar a Rafe Cameron nunca fue fácil.
No era el tipo de amor que llega suave, que se acomoda sin hacer ruido. Era un amor que dolía, que ardía, que rompía todas las reglas y desafiaba todos los límites. Uno de esos amores que la ge...
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—Sí. Me fui con Rafe.
Sarah bajó la mirada. Pope se frotó la nuca. JJ soltó un bufido.
—¿Es en serio, Anna? ¿Después de todo lo que hizo? ¿Después de lo que nos hizo a todos?
—No vine a justificarlo —dije—. Solo vine porque necesitaba verlos. Porque los extrañé.
—¿Y qué? ¿Ahora ya no es un psicópata sino tu Romeo rebelde? —soltó JJ, sarcástico.
—JJ —susurró Sarah, en tono de advertencia.
—¡No! ¡Lo digo en serio! —continuó él, mirándome—. El tipo nos apuntó con armas. Golpeó a medio pueblo.¿Y tú ahora te escapas con él como si fuera parte de tu historia de fantasía?
Quise responder, pero Pope fue más rápido.
—Mira, no vamos a entenderlo. Probablemente nunca. Pero eso no significa que no nos alegre verte bien.
—¿Bien? —soltó Kiara, alzando las cejas—. ¿Viste cómo regresó? Con cara de que no ha dormido, el pelo negro y ojeras que ni el corrector de Sarah le quitan.
Sarah rió, aunque secándose otra lágrima.
—Yo solo quiero saber si estás segura de que eso... —se detuvo, respiró— de que él es lo que quieres.
Los miré a todos. Una parte de mí quería gritar. La otra solo quería abrazarlos y llorar por días.
—No sé si es lo que quiero para siempre. Pero es lo que necesitaba. Es quien me escuchó cuando nadie más lo hizo. Y ahora... ahora está solo. Lo tienen encerrado. Y sé que eso también lo odian, pero no puedo abandonarlo.
JJ chasqueó la lengua. John B, que no había dicho nada hasta ahora, finalmente habló.
—Solo prométenos que no te vas a perder. Que si las cosas se ponen feas... vas a venir con nosotros. No con él.
—Siempre —dije, con el corazón en la garganta.
Kiara me miró, esa mirada de hermana que no necesita palabras.
—¿Y podemos hablar del cabello ahora sí? —dijo—. Te queda bien darks. Medio bruja de novela juvenil.
—Perfecto para andar con Rafe, entonces —bromeó JJ, aunque ya más relajado.
—¿Todavía tienes ese vestido blanco que usaste en mi fiesta? Porque te juro que con este look, pareces salida de una película de venganza.
—¿Ya terminaron de burlarse de mí o van a hacerme una intervención estética? —reí, con los ojos húmedos.
Sarah se acercó y me abrazó por detrás.
—Te ves bien. Solo... prométenos que esta vez, si corres, nos llevas contigo.
Y por primera vez desde que volví, sentí algo parecido a hogar.
•••
La noche cayó rápido sobre Outer Banks, pero yo no podía dormir. Estaba recostada en el sofá de casa de JohnB , mirando el techo como si ahí pudiera encontrar una salida.
Rafe seguía encerrado.
Ward seguía respirando libre.
Y yo... yo solo estaba esperando. Esperando algo que no iba a llegar solo.
—¿Estás despierta? —susurró una voz desde la puerta. Era Sarah.
—Siempre.
Se sentó a mi lado con dos vasos de jugo. Me pasó uno sin hablar.
Nos quedamos en silencio un momento, hasta que ella, sin más, lo dijo:
—¿Lo vas a sacar, verdad?
—Sí —respondí, sin dudar.
Sarah asintió. No me preguntó si estaba loca, no me dijo que era imposible. Solo se quedó ahí, como si supiera que esa decisión estaba escrita en mí desde antes de que volviera.
—¿Tienes un plan?
—No —dije, girando hacia ella—. Pero tú sí, ¿verdad?
Una sonrisa traviesa apareció en su rostro.
—Tal vez. ¿Te acuerdas cuando John B estuvo escondido en la casa del guardabosques? Yo ayudé a meterlo por la ventana trasera de la estación policial. La seguridad en ese lugar es un chiste si sabes por dónde entrar.
—¿Crees que podamos hacerlo otra vez?
—No igual... pero similar. Rafe está en la celda de retención, no en la prisión estatal. Podemos movernos antes de que lo transfieran.
Mi corazón se aceleró. Por fin, algo de luz entre toda esa oscuridad.
—¿Quién crees que podamos convencer para que nos ayude?
Sarah bebió un sorbo antes de responder.
—Pope probablemente nos odie por la idea, pero si le mostramos que Rafe es solo una pieza más del juego de su padre, podría escucharnos. JJ... bueno, JJ siempre está a bordo de cualquier estupidez, pero odia a Rafe. Tendremos que trabajarle la emoción. Y John B... depende del humor con el que amanezca.
—¿Y Kiara?
—Ella va a ayudarte. Siempre lo ha hecho. Solo que le duele. Le duele que seas tú y no pueda protegerte de todo esto.