𝗧𝗘𝗥𝗠𝗜𝗡𝗔𝗗𝗔
Amar a Rafe Cameron nunca fue fácil.
No era el tipo de amor que llega suave, que se acomoda sin hacer ruido. Era un amor que dolía, que ardía, que rompía todas las reglas y desafiaba todos los límites. Uno de esos amores que la ge...
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Ana
Cuando desperté esa mañana, no pensé que Carlo todavía tendría la audacia de escribir. Pero ahí estaba.
Un último mensaje. Frío. Cruel. Tan calculado como siempre.
"Tú y tu novio no entienden que no siempre gana el amor. Si me hunden, no me voy solo. Les juro que los arrastro conmigo."
Lo leí una, dos, tres veces.
No había insultos. No había gritos. Solo una amenaza que sonaba más real que nunca.
Cuando se lo mostré a Rafe, su mirada se oscureció como nunca antes.
—Este cabrón quiere guerra —dijo, respirando hondo—. Pues va a tenerla.
•••
Más tarde, fuimos juntos a casa de JonhB. No podíamos seguir solos.
Era hora de enfrentarlo todo.
Nos recibieron con miradas entre cortadas, algo de incomodidad. Todavía pesaban las decisiones pasadas.
Pero en cuanto Kiara nos abrió la puerta y vio nuestros rostros, supo que algo importante venía.
Sarah fue la primera en abrazarme.
Después John B.
JJ solo alzó la ceja y dijo "¿Qué hiciste ahora, Ana?", y eso me hizo reír, aunque me temblaban los dedos.
Pope, como siempre, fue el más serio.
Nos sentamos todos en la sala. Rafe tomó aire. Me miró, y asentí.
—No huimos por capricho —empezó él—. Huimos porque queríamos escapar de todo. Pero volvimos, y al hacerlo, alguien empezó a seguirnos. A grabarnos. A amenazarnos.
—¿Qué? —dijo Kiara—. ¿Quién?
—Carlo —dije sin rodeos—. Fue él todo este tiempo.
—¿Tu ex? —preguntó JJ—. ¿Ese Carlo?
—Ese mismo. Fingía ser amigo, preocupado por mí. Pero estaba obsesionado. Tenía todo grabado: los videos, nuestras ubicaciones, nuestras conversaciones. Hasta nos seguía en coche sin que lo notáramos.
Sarah se cubrió la boca, horrorizada.
—¿Y cómo lo descubrieron?
—Le tendimos una trampa —explicó Rafe—. Ana fingió que yo me había puesto violento con ella y le pidió ayuda. Cayó. Confesó todo. Tenemos la grabación.
Pope se quedó en silencio. Luego se levantó y fue directo por su laptop.
—¿Qué haces? —pregunté.
—Lo vamos a denunciar —dijo, sin dudar—. Pero no sin asegurarnos de que la evidencia sea sólida y que no pueda borrarla o manipularla. Vamos a organizar los archivos. A rastrear todo. A vincular todo con su número y el coche. Hay formas. Yo me encargo.