41

775 39 0
                                        

Desperté antes que él

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Desperté antes que él.

El sol apenas comenzaba a filtrarse por entre las maderas rotas del techo. Todo estaba en silencio. Solo el sonido de los árboles, del viento, y de su respiración tranquila debajo de mí.

Tenía una mano sobre mi espalda, como si incluso dormido necesitara saber que seguía ahí.

Me quedé así un rato. Mirándolo.
Su rostro estaba relajado, como no lo había visto en semanas. Como si por fin hubiera soltado el peso que cargaba desde que nos separamos.
Ese peso que también era mío.

—¿Estás despierto? —susurré, acariciando suavemente su mandíbula.

—Desde que dijiste mi nombre dormida —respondió, con la voz baja, ronca, y una sonrisa leve—. Lo susurraste. Como si me estuvieras buscando en un sueño.

Me sonrojé. No supe qué decir.

Él abrió los ojos y me miró. Largo.
Y en esa mirada no había deseo esta vez. Solo cariño. Solo verdad.

—No pensé que volveríamos a esto —dijo, con sinceridad.

—Yo tampoco —admití—. Después de todo lo que pasó... pensé que te había perdido para siempre.

—Pero no me perdiste —dijo, acariciándome el cabello—. Solo me dejaste ir.

—Tenía miedo, Rafe. De ti. De lo que te estabas convirtiendo.

—Lo sé. Y tenías razón. Yo también me tenía miedo.
—Calló un segundo, como si tragara algo difícil—. Cuando estás rodeado de gente que te aplasta, que te exige, que te ve como un arma en vez de un hijo... es fácil perderse.

—Ward te convirtió en algo que no eras. Te llenó de rabia. De odio. Y yo... yo no supe cómo salvarte.

—No era tu responsabilidad salvarme —dijo—. Y aun así, lo hiciste. Me alejaste del borde más veces de las que admito.

Me incorporé un poco, apoyada sobre un codo.

—¿Y tú? ¿Por qué quisiste que fuera contigo a las Bahamas? Después de todo... ¿por qué no solo seguiste con tu vida?

—Porque mi vida eras tú —respondió sin dudar—. Porque cuando todo se cayó, tú eras el único lugar donde todo tenía sentido. Y sí, me porté como un imbécil muchas veces. Te mentí. Me dejé llevar por la rabia. Pero nunca dejé de amarte. Nunca dejé de pensar en ti cada noche que me acostaba, preguntándome si estarías bien. Si me odiabas. Si aún recordabas cómo me gustaba que me rascaras la nuca cuando no podía dormir.

Sonreí, con los ojos húmedos.
Lo recordaba todo. Incluso lo que había tratado de olvidar.

—¿Sabes qué fue lo que más me dolió? —dije—. Ver cómo te dejabas consumir por todo lo que eras cuando estabas con tu familia. Como si no pudieras pelear contra eso.

—Porque no podía. No tenía fuerza para hacerlo solo. Pero tú... tú fuiste la única que me vio más allá del apellido. Más allá del odio. Me viste roto... y te quedaste.

—Hasta que me rompí yo también —admití.

Nos quedamos en silencio. La herida seguía ahí. No iba a desaparecer por una noche juntos. Pero hablarla... la hacía menos pesada.

—¿Y ahora? —preguntó él—. ¿Qué somos tú y yo ahora?

Lo pensé. No quería decir algo vacío. No después de todo esto.

—Somos lo que queda después del desastre.
—Lo miré a los ojos—. Pero eso también puede ser el comienzo de algo. Si lo cuidamos. Si lo hacemos bien esta vez.

Él me besó la frente.

—Entonces empecemos de nuevo —susurró.

—Empecemos aquí —respondí—. Aunque todo afuera esté en ruinas... aquí, contigo, todavía siento que tengo algo que vale la pena.

Y por primera vez en mucho tiempo, no me sentí una fugitiva.

Posessive- Rafe Cameron Donde viven las historias. Descúbrelo ahora