PRIMERA PARTE DE LA SAGA BEAST, UNA NOVELA CON MÚLTIPLE NARRATIVA.
UN ROMANCE PARANORMAL PARA TODOS LOS HIJOS DE LA LUNA.
¿Ustedes creen en leyendas y cuentos de hadas?
Porque yo no... no las creía.
Adeline Cowen es una joven que a sus 18 años ha v...
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"¡Ahí está!". Finalmente había logrado dar con ella, me hice a un lado y estacioné mi moto, procuré mantener distancia tanto como fuera posible, pero sin perderla de vista, no debía dejar que se percatara de mi presencia. "Puede ser peligroso si me descubre y se pone en alerta". Debía ser cuidadoso, mientras más cerca estuviera de ella más fácil se daría cuenta de que la observo. Retrocedí lo máximo que pude y me paré junto a un árbol, simplemente observando sus movimientos, entró al edificio, se notaba un tanto intranquila, creo que era consciente de que la estaba observando o al menos eso es lo que parecía, pero no podía sacar un veredicto solo con esa reacción. "Eso no es suficiente, necesito más pruebas, pudo ser una simple coincidencia".
Después de un rato vi salir a uno de los hombres que estaban con ella antes, parecía apresurado, pero no la veía a ella, empecé a pensar que no volvería a salir hasta dentro de un buen rato y yo tenía que ir al gimnasio, comencé a desesperarme. "¡Lo único que quiero es una maldita prueba!". Simplemente quería darle una respuesta a mi pregunta y si ella no era una "Licaónida", olvidar toda esa ridiculez y volver a mi rutina. En ese momento, como si el destino me hubiera escuchado, la vi, estaba asomándose desde la ventana del segundo piso, de repente sentí cómo clavó su mirada en mí, una sensación de escalofrió comenzó a reptar por mi piel, mis sentidos se conectaron con los de ella, como cuando una presa es descubierta por su depredador, un escalofrío que te informa que la bestia te ha detectado. Esa era la prueba que necesitaba, definitivamente era capaz de sentir mi presencia desde esa distancia, algo imposible para un humano ordinario, no pude evitar sonreír de oreja a oreja.
Por el momento, eso era todo lo que necesitaba, subí a mi moto y me alejé del lugar, ya iba tarde al trabajo, pero extrañamente no me importaba, sabía que Thomas, mi jefe, me pediría una explicación, pero ahora tenía la certeza de que ella era una "Licaónida", era un gran avance y eso me hacía sentir satisfecho. Cuando llegué al gimnasio eran las 9:17 y mientras me estacionaba pude ver a Tom cruzado de brazos mirándome severamente.
–– ¿Sabes qué hora es? –– dijo mientras caminaba hacia mí.
–– Sí, señor.
–– ¿Por qué has llegado tarde, Brown?
–– La moto no encendía, estuve intentándolo hasta que me di cuenta de que la bujía estaba quemada, tuve que cambiarla, pero tardé más de lo que pretendía, no volverá a pasar.
Él suavizó su mirada y suspiró.
–– Está bien, que no vuelva a suceder.
Me dejó pasar y continué la clase con normalidad. Cuando terminamos, la señora Morrison se acercó a mí, yo la ignoré como de costumbre y comencé a recoger mis cosas.
–– Maestro Brown, buenos días, ¿Cómo se encuentra hoy?, ¿Está todo bien?