PRIMERA PARTE DE LA SAGA BEAST, UNA NOVELA CON MÚLTIPLE NARRATIVA.
UN ROMANCE PARANORMAL PARA TODOS LOS HIJOS DE LA LUNA.
¿Ustedes creen en leyendas y cuentos de hadas?
Porque yo no... no las creía.
Adeline Cowen es una joven que a sus 18 años ha v...
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De pronto, llegó a mí de una manera distinta, fuerte, furiosa, imparable. El aire se escapó de mi cuerpo, la taza en mis manos temblaba sin parar, él se estaba acercando.
–– Tengo que irme...
Apenas pude ponerme de pie.
–– Ady, no puedes irte, afuera hay una tormenta.
–– N-no importa, tengo que irme, ¡ahora!
–– Pero ¿Por qué?
Me sujetó del brazo y solo puede rogar con la mirada que me soltara.
–– Ric-ky... mi tío, él debe de estar muy preocupado y la señora Parker, no la llamé, el trabajo...
Me solté de su agarre.
–– Ady, tranquilízate...
No lo escuchaba, sentía una urgencia casi animal de salir de ese lugar lo más pronto posible, caminé a la puerta y giré la perilla, era demasiado tarde, ya estaba ahí, lo sabía, mis vellos se erizaron, mis pulmones se vaciaron y la presión en mi pecho creció descomunalmente, como si me ahogara en el miedo. Contuve el aliento y todos mis pensamientos se pararon. "Sé que puede oírme...".
–– Adeline.
Richard me sujetó de los hombros y me giró para que quedáramos cara a cara, no sé qué fue lo vio en mí, pero su semblante cambió por completo a uno preocupado y serio.
Escuchaba sus pasos, eran firmes y pesados, mi cuerpo se estremeció, no quería voltear, no quería ver, pero si tal vez me equivocaba, si él realmente no estaba ahí. Hubiera deseado no mirar atrás, era la primera vez que sus ojos, negros como orbes oscuros y sombríos, me miraban como si estuvieran muertos, sin vida, tenía una sonrisa que me calaba hasta los huesos, era malévola y en ella había una promesa, ambos sabíamos lo que iba a pasar.
–– Hay que entrar, Ady.
Las manos de Richard fueron a mi cintura, sujetándome con firmeza y envolviéndome de una manera protectora, la mandíbula de Lance se descompuso, podía escuchar lo fuerte que estaba apretando.
Entonces, me di cuenta de la situación, había salido del departamento de Richard desesperada, con una camisa suya, siendo lo único que me cubría.
–– Vecino... –– la voz de Lance sonaba ronca y atemorizante.
–– Buenas noches, vecino. Ady, vamos... –– abrió la puerta para llevarme dentro.
–– Necesito hablar contigo.
Richard lo miró seriamente sin dejar de sujetarme.
–– Entra, Ady –– me empujó dentro.
–– No contigo, con ella.
Su mirada fue directo hacia mí y solo rogaba que me desmayara en ese momento.