PRIMERA PARTE DE LA SAGA BEAST, UNA NOVELA CON MÚLTIPLE NARRATIVA.
UN ROMANCE PARANORMAL PARA TODOS LOS HIJOS DE LA LUNA.
¿Ustedes creen en leyendas y cuentos de hadas?
Porque yo no... no las creía.
Adeline Cowen es una joven que a sus 18 años ha v...
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Al día siguiente por la mañana. Todo iba como cualquier día normal, la alarma sonó, me di un baño rápido, me vestí con unos shorts negros, mi blusa blanca de mangas largas, los tenis blancos, me solté el cabello y tomé la mochila. Durante el desayuno nadie dijo nada, había una tensión palpable, el tío Charl no estaba del mejor humor. Mi teléfono sonó y respondí lo más despreocupadamente posible ante la atenta mirada de ambos.
–– ¿Qué pasa?
–– Buenos días para ti también, mademoiselle, ¿Que cómo estoy?, perfecto, como siempre. Me tomé la molestia de pasar por ti, ya que ayer estuviste con Richard. No quiero perder terreno, ya sabes.
–– Estás jugando, ¿Verdad? –– como respuesta, obtuve el sonido de un claxon que sobresaltó a la señora Morganstein –– Ya salgo.
Colgué molesta.
–– ¿Vinieron a buscarte? –– preguntó el tío Charl.
–– Sí, Evan está afuera, me voy.
Me paré de la mesa y tomé del piso la mochila.
–– Al menos deberías avisar con antelación que van a venir a buscarte –– me reprochó la señora Morganstein.
–– No sabía que iba a venir, Evan es... impredecible, le pediré que para la próxima me avisé.
Caminé hacia la puerta de la casa a paso apresurado. Toda esa situación estaba volviéndose incómoda. Al salir miré a Evan recargado sobre el capó del auto, llevaba en la mano un pequeño espejo circular mientras que con la otra peinaba su cabello, me acerqué y lo escuché murmurar.
–– El estilo hace al galán.
–– ¿En serio? –– se sorprendió al toparse con mi mirada –– La próxima avísame antes, no quiero tener problemas –– rodeé el auto para subir, pero al igual que antes, él abrió la puerta para mí –– Gracias.
Subió al auto y arrancó.
–– ¿Por qué te causaría problemas?
–– Mi tío siempre me lleva y... fue incómodo.
–– Está bien, te avisaré. Dime, ¿Cómo te fue con Rich?
–– Bastante bien, Richard es muy agradable –– le sonreí –– Fue una gran idea de tu parte.
–– ¿Te dijo que fue mi idea? –– respondió con una mueca en la cara.
–– Algo así.
–– Así que, no puedo fiarme de Richard –– preferí no responderle y guardé silencio con una sonrisa en mi rostro –– ¿Pasó algo por lo que deba preocuparme?
–– ¿Por lo que tú tengas que preocuparte...?, no, pero es fácil estar con él.