Capítulo 21: Escape

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Esos últimos días habían sido una mierda

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Esos últimos días habían sido una mierda. "¿Qué fue lo que hice?". Los recuerdos de esa noche aún me perseguían, había actuado sin pensar.

Los lobeznos dejaron los pedazos del chico y comenzaron a acercarse a mí, se notaba que eran unos novatos, simples cachorros inmaduros, ¿Qué era lo que estaban haciendo allí?

–– ¿Quién eres tú? –– preguntó uno de ellos, le costaba enfocarse y arrastraba las palabras.

–– Soy yo el que hace las preguntas aquí –– me giré para quedar de frente a ellos, mi tono era hostil e irritado –– ¿Quién es su capitán? –– ninguno respondió, solo me mostraron sus dientes. Suspiré. "Estos niños de hoy no conocen su lugar" –– No lo pienso repetir otra vez, hablaran por las buenas o por las malas.

Di un paso hacia ellos, algunos escondieron sus colas y retrocedieron. De pronto sentí una presencia acercándose a nosotros, era uno grande, debía de ser el capitán, pero no esperaba que fuera él. Cuando se mostró entre los árboles comenzó a caminar más tranquilo mientras me sonreía.

–– Pero ¿Qué tenemos aquí? –– su tono era ligero como siempre y algo burlista, intentaba ocultar su sorpresa.

–– Eso es lo que yo debería preguntar, Beckham, ¿Qué hacen estos cachorros sueltos?, ¿Acaso su niñera no los sabe controlar?

–– Vaya, veo que alguien está muy molesto.

–– ¡Cómo se atreve a hablarle así al Capitán!

–– Lobezno Ed, no se meta –– lo miró por encima del hombro –– Por lo que veo, ustedes ya hicieron suficiente esta noche –– dijo mientras pasaba sobre los restos de los cuerpos, el lobezno solo pudo esconder su cola.

–– ¿Y bien, Liam?

–– Y bien, ¿Qué?, ¿Qué no es obvio?, estamos de caza.

–– Ni siquiera han llevado un año de conscripción, les falta autocontrol, ¿Acaso no vez lo que hicieron? –– no pude evitar gruñir.

–– ¿Tan evidente es? –– me respondió resignado.

–– ¡Todo se fue a la mierda! –– me pasé una mano por el cabello.

Ella ahora me temería, me iba odiar, su rostro seguía tan presente en mi mente.

–– Tranquilo, Campbell –– me miró con sospecha por un momento –– Dejaste que la chica escapara.

No pude evitar tensarme, ¿Qué iba a hacer ahora?, ya no había marcha atrás, era evidente que eso había hecho, los había traicionado por una desconocida, no podía negarlo, nunca podría volver ahora, pensé que ese hecho me perturbaría, sin embargo, me sorprendí a mí mismo por lo tranquilo que estaba, ella estaba a salvo por ahora, eso me transmitía una sensación de tranquilidad.

–– Sí... –– lo miré con indiferencia –– Y a todo esto, ¿Cómo sabes que es una chica?

–– Las huellas del rastro son muy pequeñas para que sean de un hombre.

Beast: Blood GeneHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora