Capítulo 20: Megan

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El viento helado me golpeaba en la cara, mi corazón amenazaba con explotar, el llanto me nublaba la vista, no sabía a dónde estaba yendo, solo corría, corría tan rápido como mis piernas me lo permitían, el bosque a mi alrededor se sentía amenazant...

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El viento helado me golpeaba en la cara, mi corazón amenazaba con explotar, el llanto me nublaba la vista, no sabía a dónde estaba yendo, solo corría, corría tan rápido como mis piernas me lo permitían, el bosque a mi alrededor se sentía amenazante, mientras limpiaba mis lagrimas noté que la oscuridad no representaba ningún problema, podía ver con claridad, seguía corriendo sin saber qué dirección tomar, no sabía cuánta distancia había puesto entre esas cosas y yo. "¿Y Lance?, Lance...". Detuve esa línea de pensamiento, no podía darme el lujo de parar, él había dicho que no me detuviera. Cuando ya no pude más no pude evitarlo, me detuve y escuché atentamente, me concentré tanto que escuchaba los búhos, los insectos, los arbustos moverse, había pequeños animales corriendo entre la maleza, el chillido de los murciélagos me sobresaltó, incluso podía escuchar el viento, a lo lejos, muy lejos, parecía oír el ruido de un auto, era tan tenue que dudaba que fuera real.

Estaba jadeante y mis piernas amenazaban con colapsar. "Aún no, por favor". Me obligué a moverme, comencé a correr de nuevo hacia el sonido del auto, que cada vez se volvía más y más pequeño, a medida que avanzaba por el bosque el sonido dejó de escucharse, pero eso no me detuvo, seguí corriendo hacia donde lo había escuchado y cuando estaba por rendirme la encontré, la carretera, estaba desierta, caminé hasta quedar en medio, no se veía ningún auto.

La poca lógica que me quedaba seguía diciéndome que corriera, aún no estaba a salvo, di media vuelta y comencé a correr de nuevo. "Más rápido, más rápido". Después de un par de minutos, tal vez, comencé a distinguir la entrada al pueblo, había llegado, ¡lo había hecho!, seguí corriendo por el pueblo que se hallaba en un silencio sepulcral. No me detuve hasta llegar a la casa de los Morganstein, abrí la puerta de golpe, subí corriendo las escaleras, cerré la puerta de la habitación pasando el seguro, después hice lo mismo con las ventanas, mis piernas ya no podían sostenerme más, terminé en el piso y ahí, me derrumbé.

Era pasajera en mi propio cuerpo, lloré, grité, podía escuchar los gritos del tío Charl, la puerta sacudirse, la discusión con la señora Morganstein, pero nada de eso importaba, Richard estaba muerto, muerto de verdad. Los brazos de Megan me sacudieron, pero se detuvo en cuanto me vio, me recorrió de pies a cabeza y por primera vez pude ver empatía en sus ojos, me acercó a su pecho abrazándome, me ayudó a tomar un baño, a cambiarme y me recostó sobre la cama. No pude dormir, lloré todo lo que quedaba de la noche, por la mañana mis ojos estaban hinchados. "¿Qué eran las criaturas de anoche?, ¿Qué querían?, ¿Por qué mataron a Evan y a Richard?, y ¿Qué es Lance?". Las imágenes seguían repitiéndose en mi cabeza una y otra vez, no importaba cuánto quisiera no verlas, seguían apareciendo cada vez que cerraba los ojos.

Por la mañana, la señora Morganstein me llevó el desayuno, no me dijo nada, solo lo dejó y se fue, ni siquiera había intentado comer para cuando se llevó la charola de regreso. Escuché cuando llamaron a la puerta, no esperaba que fuera el Sheriff. Realmente no era humana, no lo era, no era normal que escuchara tan claramente las conversaciones a esa distancia. La señora Morganstein entró apresurada a la habitación y se dirigió a mí.

Beast: Blood GeneHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora