PRIMERA PARTE DE LA SAGA BEAST, UNA NOVELA CON MÚLTIPLE NARRATIVA.
UN ROMANCE PARANORMAL PARA TODOS LOS HIJOS DE LA LUNA.
¿Ustedes creen en leyendas y cuentos de hadas?
Porque yo no... no las creía.
Adeline Cowen es una joven que a sus 18 años ha v...
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Me encontraba frente a la casa de la tía Megan, mi maleta a un costado mío y mi mochila colgando de mis hombros. Mi nombre es Adeline Cowen, estaba por experimentar una serie de sucesos extraños que cambiarían mi forma de ver las cosas y mi vida para siempre.
El Sheriff Hendricks llamó a la puerta, una señora alta, con anteojos, ojos pequeños, pelo corto color zanahoria y tez blanca abrió.
–– Buenos días, señora Morganstein.
Nos miró a los tres despectivamente y de una manera desconfiada. Sin embargo, su mirada quedó posada en mí. El fiscal Murphy procedió con el protocolo, supuse... realmente no es que estuviera acostumbrada a este tipo de cosas.
–– Buenos días, señora, ¿Nos permitiría entrar a la casa?
–– No, no pueden... ¿A qué han venido aquí?
–– Verá, señora... ¿Megan Morganstein...?
–– Sí, soy yo, le suplico que sea breve.
–– Bien, señora Morganstein, sabemos que es hermana de la señora Margaret y...
–– ¡Yo no tengo hermanas! –– interrumpió abruptamente.
El fiscal Murphy, quien me recogió desde Stowe, en Vermont, parecía molesto y yo lo comprendía, ¡hacía dos días desde que estábamos viajando en AUTO!, para que ahora, ella negara ser hermana de mi mamá.
–– Señora Morganstein, le sugiero que nos deje pasar a la casa o me veré en la necesidad de decir esto delante del sheriff Hendricks...
El tono amable que lo caracterizaba había desaparecido. "La adorable tía Megan" nos dejó pasar a su casa, el fiscal Murphy la acompañó hasta la cocina mientras el sheriff y yo permanecíamos en la estancia, rodeados de un silencio bastante incómodo. Después de un par de gritos y susurros, el buen fiscal Murphy volvió con su característica sonrisa y la tía Megan con una cara de disgusto bastante clara, el sheriff y yo nos pusimos de pie para recibirlos.
–– Adeline, ella es la señora Megan Morganstein, quien ahora será tu tutora legal –– volteó para mirar a mi tía –– Señora Morganstein, dejo a su cargo a la señorita Cowen, en un par de meses vendrá la trabajadora social.
Mi tía y ahora tutora legal sonrió forzadamente, acompañó al sheriff y al fiscal Murphy hasta la puerta, cuando volvió suspiró mientras me sostenía fijamente la mirada.
–– Vamos, tu cuarto está arriba, sube tus cosas y no hagas mucho ruido... ¡Ah!, no me llames tía cuando no haya nadie presente, dime señora Morganstein.
Comenzó a subir las escaleras y yo la seguí arrastrando la maleta.
–– Esta será tu habitación, puedes ponerte cómoda, iré por unas mantas para la cama.