Luego de aquel pequeño incidente en el café, todos se dispersaron hacia sus casas y trabajos. Sin embargo, Kōshi no pudo sacar de su mente la imagen de aquel alfa. Había algo en él, en su amabilidad y en su apariencia apuesto, que lo mantenía pensando.
Cuando llegó a su estudio, un espacio luminoso y minimalista que contrastaba con la naturaleza inesperada de su profesión, Kōshi revisó sus citas para el día. Aunque su físico y su personalidad parecían no encajar con su trabajo como tatuador y perforador, el peligris encontraba una paz especial en la precisión y el arte que cada sesión requería. Al revisar el listado de clientes, un nombre captó su atención: **Michimiya Yui**.
Las horas pasaron entre agujas, tintas y pequeñas conversaciones con los clientes. El estudio, con sus paredes blancas y decoraciones simples, tenía un aire relajado, aunque las herramientas y el equipo técnico en cada rincón revelaban la verdadera naturaleza del lugar. Justo cuando el reloj marcó la hora de la cita con Michimiya, Kōshi se sorprendió al verla entrar acompañada por nada menos que Daichi, el mismo alfa que no había podido sacar de su mente.
— ¡Hola! —dijo Michimiya con una sonrisa mientras se acercaba. — Me quiero hacer un arete en la oreja.
Kōshi, aún procesando la coincidencia, se inclinó ligeramente para examinar el lóbulo de la joven, pero su mirada rápidamente se encontró con la de Daichi, quien estaba de pie a su lado. Ambos se miraron con sorpresa, cada uno luchando con pensamientos propios.
— ¿Vienen juntos? —preguntó Kōshi, tratando de mantener su tono neutral, aunque su corazón latía más rápido.
— ¡Sí! —respondió Michimiya, su voz emocionada. — Es mi novio.
La respuesta de Michimiya dejó a Daichi visiblemente incómodo, su postura tensa mientras desviaba la mirada hacia Kōshi. Sentía algo que no podía explicar, una atracción inesperada hacia el peligris que lo hacía cuestionar sus propios sentimientos. Saber que Kōshi ahora sabía que él tenía novia solo intensificaba esa sensación de confusión, provocando un leve malestar en su interior.
Para Kōshi, esas palabras fueron como una pequeña herida. Había pensado en regresar al café, tal vez para tener una conversación más larga con Daichi, pero ahora se daba cuenta de que sus esperanzas eran en vano.
— Bueno, vamos a empezar —dijo Kōshi, esforzándose por mantener su tono profesional .
Mientras Kōshi preparaba el equipo, su corazón latía con fuerza. No había imaginado que Daichi y Michimiya fueran pareja, y la noticia lo dejó con un sabor amargo. Tenía la intención de regresar al café para intentar hablar con Daichi, pero ahora, esa posibilidad parecía lejana.
— ¿Estás lista, Michimiya? —preguntó Kōshi con suavidad, concentrándose en el trabajo para distraer su mente de la incomodidad.
— ¡Sí, lista! —respondió ella, sin percibir la tensión entre los dos hombres.
Kōshi realizó el piercing con la destreza de siempre, su mano firme y precisa, guiando la aguja a través del lóbulo de Michimiya. Mientras lo hacía, no pudo evitar pensar en cómo la vida parecía siempre encontrar maneras de torcer las cosas. Daichi observaba en silencio, luchando contra la confusión que lo invadía, mientras Michimiya sonreía, satisfecha con su nuevo arete.
— Listo, ha quedado perfecto —dijo Kōshi, admirando su trabajo.
Michimiya agradeció con entusiasmo, y tras pagar, ambos se dispusieron a irse. Sin embargo, antes de que pudieran salir, la puerta del estudio se abrió de nuevo y entró Nishinoya Yū, acompañado de su prometido , Azumane Asahi.
— ¡Suga-san! —exclamó Nishinoya con su energía habitual—, aquí estamos de nuevo.
Kōshi sonrió ante la vista familiar, pero su mirada se dirigió rápidamente a Asahi, que parecía un poco pálido.
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•Vidas entretejidas• [Omegaverse] • [Haikyu]
FanfictionLuego de que cada uno fuera por su propio camino nuevamente sus vidas se entrecruzan mientras enfrentan decisiones cruciales sobre familia y carrera. Algunos celebran la llegada de un bebé, otros luchan con la inseguridad y el miedo a dejar atrás su...