07 Bajo el Mismo Techo

193 27 5
                                    

Tadashi llegó al estudio acompañado por Iwaizumi, pero notaron la ausencia de Shirabu, su vocalista y compañero de banda. Mientras esperaban, Iwaizumi mencionó que Kei estaba preocupado por Tadashi, lo que hizo que este último le contara que se habían dado un tiempo y que hablarían más tarde ese mismo día. Iwaizumi, conociendo lo sensible y nervioso que era Tadashi, le dio unas palmaditas en la cabeza, intentando consolarlo.

Intentaron ensayar, pero sin su vocalista, avanzar era complicado. Después de varios intentos fallidos de llamarlo, finalmente Shirabu contestó el teléfono. Iwaizumi, con Tadashi a su lado, puso la llamada en altavoz para que ambos pudieran escuchar.

— ¿Dónde estás? —preguntó Iwaizumi, algo molesto por la falta de respuesta previa.

— Estoy en el hospital —respondió Shirabu, con un tono que denotaba algo de cansancio. Tadashi e Iwaizumi se alarmaron al instante, pero antes de que pudieran preguntar más, Shirabu los tranquilizó—. No se preocupen, estoy bien. Pero... atropellé a alguien con la moto.

La preocupación de Tadashi e Iwaizumi aumentó considerablemente. Sabían que un incidente así podría causar muchos problemas, especialmente en las redes sociales. Sin embargo, Shirabu continuó hablando con calma.

— El chico está bien, solo se fracturó algunos dedos... pero es Ushijima.

Ambos amigos se quedaron en silencio por un momento, procesando la información. Ushijima era no solo su amigo, sino también un jugador de voleibol de renombre. La gravedad de la situación era evidente, ya que una lesión en sus manos podría afectar su carrera.

— ¡¿Ushijima?! —exclamó Tadashi, nervioso—. Esto podría perjudicarlo mucho.

— Ya lo sé —respondió Shirabu, con un tono algo culpable—. Pero el doctor dijo que no es grave y podrá volver a jugar en poco tiempo. Además, Ushijima dijo que no levantará cargos.

La conversación terminó con Shirabu asegurando que posiblemente faltaría al ensayo de ese día. Después de colgar, Iwaizumi y Tadashi se quedaron pensativos, preocupados por la situación.

Mientras tanto, en el hospital, Ushijima se encontraba descansando en una sala de recuperación, con Shirabu a su lado. El doctor les informó que Ushijima podría irse ese mismo día, pero debía tener cuidado y no jugar al voleibol hasta dentro de cuatro semanas. Shirabu se sentía culpable por la situación, ya que sabía lo apasionado que era Ushijima con el voleibol. Aunque nunca lo admitiría, disfrutaba verlo jugar en la televisión, y la idea de ser responsable de su lesión lo afectaba profundamente.

Cuando el doctor mencionó que Ushijima necesitaba a alguien que lo vigilara para asegurarse de que cumpliera con las recomendaciones, Ushijima se mostró algo sorprendido. La mayoría de sus amigos estaban ocupados o también eran deportistas, lo que hacía difícil encontrar a alguien disponible. Oikawa, por ejemplo, ni siquiera lo consideraría.

— Yo puedo quedarme contigo hasta que te recuperes —propuso Shirabu, evitando el contacto visual y sintiéndose un poco avergonzado por ofrecerse—. Es lo mínimo que puedo hacer, considerando que fue mi culpa...

— No es necesario que lo hagas —dijo Ushijima, aunque en el fondo apreciaba el gesto. Sin embargo, la determinación de Shirabu era evidente, a pesar de que su nerviosismo lo traicionaba, jugando con sus dedos mientras hablaba. La escena le pareció tierna a Ushijima, lo que le hizo sonreír internamente.

Más tarde, Shirabu regresó a su casa para recoger algunas cosas antes de mudarse temporalmente a la casa de Ushijima. Mientras lo hacía, les escribió a Tadashi e Iwaizumi para contarles lo sucedido. Ambos amigos, conocedores de los sentimientos de Ushijima hacia Shirabu, no pudieron evitar alegrarse por la situación. Aunque la lesión de Ushijima era desafortunada, veían una oportunidad para que ambos se acercaran.

Cuando Shirabu llegó a la casa de Ushijima, una propiedad grande y lujosa, sus nervios se intensificaron. Tocó el timbre y, al ser recibido por Ushijima, intentó mantener la calma. La casa era impresionante, y Ushijima le mostró la habitación en la que se quedaría. Después de instalarse, Shirabu bajó las escaleras y vio a Ushijima sentado en el sofá, viendo un partido de práctica del MSBY.

Sin saber qué decir, Shirabu se acercó tímidamente y, sin pensarlo mucho, preguntó:

— ¿Quieres que te prepare algo para comer?

Ushijima se sorprendió por lo directo de la pregunta, pero sonrió suavemente antes de responder:

— No te preocupes. Estás aquí solo para asegurarte de que me recupero bien. No tienes que hacer eso.

Las palabras de Ushijima calmaron un poco a Shirabu, pero no pudo evitar fijarse en las manos vendadas del jugador. Sonrió levemente.

— Con esas manos no podrás hacer mucho —comentó, tratando de romper el hielo.

Ushijima miró sus propias manos y también esbozó una sonrisa. La atmósfera en la sala era tranquila, y Shirabu comenzó a sentirse más cómodo en la presencia de Ushijima. Admiraban mutuamente sus cualidades, aunque nunca lo decían en voz alta. Decidieron ir juntos a la cocina para preparar algo de comida.

Mientras cocinaban, Ushijima recibió un mensaje de Keiji, quien le contaba sobre la reunión en su casa para celebrar su embarazo. Ushijima le explicó lo que había pasado y que ahora tendría que asistir con Shirabu a su lado, lo cual Keiji aceptó sin problemas.

— Está bien, puedes traerlo contigo —respondió Keiji.

Al ver la sonrisa en el rostro de Ushijima mientras leía el mensaje, Shirabu sintió una punzada en el pecho. No sabía exactamente por qué, pero su corazón comenzó a latir más rápido. Sin embargo, decidió no preguntar, pensando que no sería apropiado.

Justo cuando Shirabu iba a volver a concentrarse en la comida, Ushijima habló.

— Keiji dice que está bien si vienes conmigo a la reunión.

El corazón de Shirabu latió aún más rápido. Aunque no estaba seguro de por qué, una sensación de calidez y nerviosismo lo invadió. Quizás, solo quizás, estar al lado de Ushijima no sería tan malo después de todo.

•Vidas entretejidas• [Omegaverse] • [Haikyu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora