08 La Complicada Relación entre Oikawa y Ushijima

218 23 6
                                    

Desde que Oikawa comenzó a entrenar al equipo de los Adlers, donde juegan Kageyama y Korai, no ha podido evitar tener una relación complicada con Ushijima Wakatoshi. Al principio, Oikawa simplemente veía a Ushijima como uno más de sus jugadores, un atleta con un potencial extraordinario. Sin embargo, con el tiempo, esa perspectiva cambió.

Ushijima, con su inquebrantable determinación y su obsesión por el entrenamiento, comenzó a colmar la paciencia de Oikawa. Todos los días, sin falta, Ushijima insistía en entrenar más tiempo, incluso cuando el equipo ya había completado extenuantes sesiones. Esta insistencia, lejos de ser vista como un signo de dedicación, irritaba profundamente a Oikawa.

Pero la irritación de Oikawa no provenía solo de la intensidad de Ushijima, sino también de su propio conflicto interno. Aunque nunca lo admitiría, Oikawa se preocupa por la salud de Ushijima. Sin embargo, en lugar de expresar esa preocupación de manera directa, prefiere hacerle burlas constantes. "Eres una máquina", le decía Oikawa cada vez que Ushijima insistía en continuar entrenando, con un tono que mezclaba exasperación y un matiz de burla.

Para Oikawa, la perfección de Ushijima era un recordatorio constante de su propia humanidad, de sus limitaciones. Y aunque en el fondo admiraba la capacidad de su compañero, jamás lo diría en voz alta. De hecho, su manera de lidiar con esos sentimientos era atacando. Las pequeñas peleas, los comentarios sarcásticos, se convirtieron en su forma de mantener cierta distancia emocional.

Aunque Ushijima y Oikawa podrían considerarse "amigos", esa palabra nunca saldría de la boca de Oikawa. Siempre había una especie de competencia no declarada entre ellos, una lucha de egos disfrazada de bromas y desafíos. Y aunque esas peleas no eran reales, siempre parecían tener un trasfondo de verdad, un eco de la tensión no resuelta entre ambos.

El equipo de los Adlers, con jugadores como Kageyama y Korai, a menudo observaba estas interacciones con curiosidad, a veces con preocupación. Sin embargo, Oikawa mantenía su postura, riéndose entre dientes cada vez que Ushijima se empeñaba en ser el primero y el último en abandonar el gimnasio.

Al final del día, Oikawa sabía que, a su manera retorcida, se preocupaba por Ushijima. Pero en lugar de mostrar esa preocupación, prefería mantener su fachada, continuar con sus burlas y seguir peleando con él, aunque ambos sabían que no era una pelea real.


Oikawa estaba inmerso en sus pensamientos mientras organizaba los papeles en su escritorio, recordando cómo se había enterado del accidente de Ushijima. Se había enterado de que Shirabu, el vocalista de una banda y amigo de Iwaizumi y Yamaguchi, había atropellado a Ushijima. Para sorpresa de Oikawa, esto resultó en que Ushijima finalmente se tomara un descanso de sus interminables entrenamientos.

—Por fin... el gigante se va a morir —murmuró Oikawa para sí mismo, con una mezcla de sarcasmo y alivio. Sin embargo, su satisfacción duró poco. Cuando uno de sus jugadores le informó que Ushijima solo se había fracturado algunos dedos, su expresión cambió rápidamente—. ¡¿Solo los dedos?! ¿Es en serio? Y yo aquí, pensando que por fin tendríamos un respiro.

Uno de los asistentes interrumpió sus pensamientos para hacerle una pregunta sobre la logística del próximo entrenamiento. Oikawa, irritado, respondió con brusquedad antes de volver a sus pensamientos.

—De todas las cosas que podrían haber pasado, tenía que ser eso... Y claro, él sigue insistiendo en entrenar, como si nada. ¿No puede simplemente quedarse en casa como cualquier persona normal? Pero no, Ushijima tiene que ser diferente, siempre más, siempre mejor. ¿Cómo demonios se fracturó los dedos y sigue pensando en venir a entrenar?

Oikawa recordó cómo, hace un tiempo, Ushijima se había enfermado gravemente, y aún así había insistido en asistir a los entrenamientos. Oikawa, preocupado, lo había llamado al notar su ausencia, solo para descubrir que Ushijima planeaba ir a entrenar a pesar de todo. Oikawa tuvo que insistirle que se quedara en casa, y aún así, Ushijima había seguido desafiando las recomendaciones. Ahora, la historia parecía repetirse, pero esta vez, Shirabu había intervenido.

—Shirabu... ¿Quién lo diría? —pensó Oikawa en voz alta mientras recogía los últimos papeles del escritorio—. Ese omega ha hecho lo que nadie más ha podido: mantener a Ushijima fuera de la cancha. Aunque sea por unas horas... Pero claro, tenía que ser alguien que le importara. Ese tonto está enamorado de él, y por primera vez, parece que alguien lo hará descansar.

De repente, Oikawa se levantó y salió de su oficina. En cuanto llegó al gimnasio, repartió las nuevas dietas a sus jugadores con su tono habitual de mando.

—Aquí tienen, nuevos menús para todos. Quiero que se apeguen a esto al pie de la letra. Después del entrenamiento de hoy, pueden irse temprano. Mañana tenemos un juego de práctica con el MSBY, ya casi se acercan las olimpiadas .Así que, ¡prepárense!

En ese momento, Iwaizumi apareció en la puerta del gimnasio. Al ver a su esposo, Oikawa cambió completamente de tono, volviéndose dulce y tierno.

—¡Iwa-chan! —exclamó Oikawa mientras corría hacia él y se lanzaba a sus brazos. Sus jugadores observaron la escena con ternura y algo de gracia, aunque ninguno se atrevió a reírse, excepto Tobio, que soltó una pequeña carcajada.

Una vez que despidieron a los jugadores, Oikawa e Iwaizumi se dirigieron a un restaurante cercano para cenar. La conversación fluía sobre sus días, pero de repente, Oikawa se puso pálido, dejó su comida a medio terminar y salió corriendo hacia el baño, donde vomitó.

•Vidas entretejidas• [Omegaverse] • [Haikyu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora