CAPÍTULO 26

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Avanza despacio hacia el alboroto que hicimos, pero en vez de esperarlo me muevo hacia atrás y estrello mi zapato contra la cara de la rubia que estaba por golpear a Halley.

No me interesa en lo más mínimo si llegó; ella luchaba por mí. No iba a dejar que la lastimaran por mi culpa.

—¿No me piensan responder? —¿su voz siempre sonó tan aburrida y sin interés?

Si comparo su manera de hablar “vacía” conmigo y con ellas es demasiado distinto. ¿Qué significa eso? ¿Que me detesta tanto o de que le importo un poco? ¿Pero… realmente puedo importarle a alguien?

—Señor Felix, lamentamos el escándalo, pero ella ha iniciado y hablado muy mal de usted —murmura con la cabeza arriba. Ilusa. Patética. No conoce su lugar.

Comienza a acercarse y por fin me ve que estaba atrás. Oculta.

Lo primero que sucede son sus ojos. Se posan sobre mi mejilla y comienzo a creer que sé por qué. Luego me echa un repaso rápido de arriba a abajo.

—Me importa un demonio si te molesta —le gruño y puedo ver cómo todos se ponen rígidos al instante. Asustados de cómo una pobre chica puede hablarle con tal osadía.

Pero yo no estoy por voluntad propia aquí. Si quemo todo este lugar no me interesa.

Da un paso y fuerzo a mis piernas a quedarse dónde están. No debo huir.

—¿Qué diablos pasó? —gruñe poniendo una mano en la mejilla magullada.

—Tú pasaste, idiota —le mascullo enojada.

—¿Quién te hizo esto? —susurra de manera tan letal que siento que si me muevo un poco me cortará la cabeza.

Muerdo mi labio.

—Yo… —susurra, pero las manos le tiemblan sin control cuando se gira a verla con su mano aún en mi mejilla—. Ellas…

¿Tengo que hablar, cierto? No puedo dejar que le dé un ataque al corazón en este instante porque este idiota la ve con cara de pocos amigos.

—Fue una discusión —digo y se vuelve a concentrar en mí—. Si lo pienso bien todo es tu culpa —le aseguro acercándome yo esta vez a él.

Sujeto su corbata y la jalo con fuerza para que me vea.

Te odio.

—Tu maldito personal me trató mal —le gruño—. Cómo se atreve alguien que no conozco a hablarme con tal osadía y decirme zorra, solo porque es tu puto personal —sus ojos se oscurecen. El negro oscureciendo al azul—. Sabes bien que no estoy por mi voluntad aquí, así que si este es el trato que recibiré aquí prefiero irme.

—¿Qué te ha dicho?

—Basura, zorra, rata… y muchas más… —le contesta.

—Si no fuera por ti le habría arrancado la cabeza… —no me deja terminar, se gira de golpe hacia la pelirroja.

—¡Eso no es cierto! ¡Esa perra miente! —grita frustrada, pero no tarda en convertirse en un gemido cuando Felix la agarra con brusquedad del cabello, inclinando su cabeza tan hacia atrás que creo que la arrancará.

—¿Quién mierdas crees que eres tú para hablarle así?

—Yo… —jadea.

—¿Cómo alguien tan inferior a ella se atreve siquiera a respirar el mismo aire que ella?

No seas ilusa. No lo dice en serio. Está mintiendo —me asegura mi cabeza firme.

—No…

—Cállate —ordena al mismo tiempo que agarra su dedo del corazón y lo dobla hacia atrás.

Winter Breath (Borrador)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora