CAPÍTULO 27

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No pude dormir.

Tampoco es algo del otro mundo, pero esta vez fue diferente a las otras ocasiones. No fue una pesadilla o un monstruo lo que no me permitió conciliar el sueño; tenía más que ver con unas escenas que se repetían como un bucle en mi cabeza.

Este idiota no me deja en paz ni cuando estoy lejos de él. No debí estar pensando en lo que pasó en ese cuarto, pero lo hice.

Maldita brujería, Bennette.

¿Debería hacerme un exorcismo, una limpia o echarme agua bendita?

Este nivel de “odio” se está volviendo peligroso. Digo, ¿qué rayos pasa por mi cabeza? ¿Resulta que olvidaré el dolor que me causó solo por unos cuantos roces y mentiras?

Por supuesto que no. Es por esa misma razón que estoy totalmente segura y dispuesta a hacerle la vida imposible hoy.

¿Y si irá? —me inquiere mi cabeza.

Debe hacerlo, no es estúpido.

Espera… —me interrumpo—. Sí lo es, ninguna persona en todos sus sentidos dejaría ir a alguien como yo. Mucho menos lastimarla.

Bennette estúpido.

—¿Te han dicho lo horrible que te ves cada día? —mi sonrisa flaquea.

¿No puede callar esa boca?

—No tanto como a ti.

—¿Esa es la mentira que decías anoche para no tocarte pensando en mí?

¡Qué burla!

—Eso debo decirte yo a ti. Si pensara en ti no podría dormir de tanto horror.

—¿Amaneciste de malas, cariño? —bufa. Tal parece que sabe hablar bien.

—Con ganas de clavarte un cuchillo —me encojo de hombros.

—¿Nuevo fetiche?

Puedo sentir un tic nervioso. Este hombre solo ve las cosas como se le antoje. Yo digo te odio y él cree que lo amo. Y para colmo le excita las amenazas a muerte.

Demasiado raro y psicópata si me preguntas.

—Mi fetiche es matarte.

—Me encanta que pienses en mí.

—¿Te has golpeado la cabeza ayer o por qué no dejas de hablar?

—Quería honrarte con mi voz.

—No habrás querido decir que me maldices con esa voz. Créeme, solo escucharla me da dolores de cabeza.

—Qué bueno que eres doctora para tratarte.

—Imbécil.

—¿Y dónde piensas ir? —ignora mi comentario.

Prefiero su tono vacío a este.

—Compras.

—Sé específica.

—Tu grandiosa casa no tiene la comida que prefiero —digo sarcástica.

—Perfecto, saldré a sacar a mi mascota —aprieto los dientes.

—Vuelve a decirme mascota y te degollaré vivo.

—Oculta tus tendencias psicópatas, no quiero que nadie se asuste.

—A que eres muy parlanchín.

—Y tú muy gruñona.

—No lo soy.

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⏰ Última actualización: 18 hours ago ⏰

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Winter Breath (Borrador)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora