Capítulo XIV

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Besos y abrazos

A la mañana siguiente, el aroma de café recién hecho llenaba el pequeño apartamento.

Daemon se había decidido a cuidar de Rhaenyra ese día, jamás podría agradecerle lo suficiente por haberle llevado a sus niñas el día anterior, pero ese día quería demostrarle lo agradecido que estaba. 

Ella se levantó cuando despertó con el aroma a café, y sonrió al entrar al comedor.

- Buenos días- dijo Daemon acercándose a ella y besándola dulcemente.

Rhaenyra sonrió besándolo de vuelta, y se perdió en sus ojos cuando se miraron a la cara.

No había palabras entre ellos, solo un amor tan grande, que jamás imaginaron sentir. 

Estar así, despertar así, era simplemente todo lo que estaba bien.

Ambos desayunaron pero Daemon notaba que algo ocurría con Rhaenyra, sin embargo ella insistía en no contarle que pasaba.

Él estaba preocupado, temía que algo hubiera pasado en casa de Laena.

¿Laena le había hecho algo? ¿Rhaenys? ¿O Corlys?

—Rhaenyra, sé que algo te molesta. ¿Qué sucede?- preguntó él intentando nuevamente

Rhaenyra bajó la mirada, jugueteando con la cuchara en su taza. No quería hablar sobre lo que había pasado con Laena, la humillación que aún sentía como una marca ardiente en su pecho. No quería preocupar a Daemon más de lo necesario.

—No es nada importante —respondió, tratando de sonar despreocupada—. Solo... muchas cosas en la cabeza.

Daemon no se convenció del todo, pero decidió no presionarla. En cambio, trató de aligerar el ambiente.

—Bueno, sea lo que sea, estoy aquí para ti- dijo él y Rhaenyra agradeció que él no siguiera insistiendo. 

—Ahora, tenemos que enfocarnos en el juicio —ella tomó un respiro profundo, preparándose para lo que sabía sería una conversación incómoda, especialmente para Daemon. Sabía que tenía que preguntarle cosas que podrían ser dolorosas, pero no había otra opción—. Daemon, necesito que hablemos sobre... tu matrimonio con Laena.

Daemon se tensó ligeramente, sintiendo un nudo en el estómago. No era un tema que él quisiera revivir, mucho menos con Rhaenyra, quien ahora ocupaba un lugar tan importante en su vida. Pero también sabía que Rhaenyra lo hacía por un propósito.

—¿Qué necesitas saber?- preguntó él que no solía hablar mucho de su vida privada, solo cosas al azar, pero sabía que Rhaenyra como su abogada, no necesitaba solo información general. 

Rhaenyra lo miró directamente a los ojos, cambiando a su tono más profesional. Aunque era su novia, en este momento tenía que actuar como su abogada, y él necesitaba entender eso.

—Daemon, necesito detalles específicos sobre cómo era tu relación con Laena. Esos detalles podrían hacer la diferencia en el juicio, especialmente si los abogados de Laena intentan pintar una imagen distorsionada de ti- explicó ella y Daemon cerró los ojos. 

Daemon suspiró, apartando la mirada por un momento.

—No es fácil hablar de esto- dijo él algo incómodo

—Lo sé —respondió Rhaenyra suavemente—. Pero es necesario.

Daemon asintió, tomando un momento para ordenar sus pensamientos antes de empezar.

Rutas prohibidas (Daemyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora