Apenas llevábamos esperando unos tres minutos con Johnny, pero la impaciencia me estaba matando.
Me esforzaba por no pensar en lo ansioso que estaba; normalmente soy bastante paciente, ¡y lo digo en serio! Sin embargo, hoy me costaba mantener la calma.Para empeorar las cosas, mi hambre se hacía cada vez más evidente. Más le valía a Johnny invitarme algo de verdad, porque de lo contrario, que no espere que le preste más ayuda en el futuro.
Suspiré de aburrimiento. La espera me estaba cansando, así que comencé a caminar en círculos. Sabía que eso no aceleraría el tiempo, pero me ayudaba a despejar mi mente.
Finalmente, parecía que estaba logrando relajarme... justo cuando Johnny rompió el silencio.
—¡Al fin! —dijo, suspirando—. Por fin deciden salir de la tienda.
Mi cabeza se giró instantáneamente hacia la entrada. Traté de no mostrar demasiada emoción, especialmente frente a Johnny.
Sin embargo, al buscar entre la poca gente que pasaba, solo vi a Carolina salir de la tienda, cargando unas bolsas en su mano derecha. No había rastro de su amiga.
—Creí que habías dicho que vino con su amiga —dije, confundido.
—Así me lo dijo — respondió Johnny, también desconcertado.
—Parece que nos engañaron.
—No me digas, querido Brant —replicó Johnny con sarcasmo.
Johnny se adelantó con rapidez para tomar las bolsas de Carolina, sus movimientos descompuestos en un intento por parecer útil mientras ella lo miraba con una mezcla de gratitud y diversión, dejándome solo en mi lugar. Me pasé la mano por el cabello, frustrado. No era solo que no había encontrado a la amiga; lo que más me molestaba era haber venido hasta aquí sin desayunar y perder mi valioso tiempo.
Con cada minuto que pasaba, la frustración crecía. La idea de volver a casa, comer algo y relajarse mientras el día pasaba sin mayores sorpresas se volvía cada vez más atractiva. Mi sueño matutino ya estaba irremediablemente arruinado, y solo quería salir de allí.
Estaba tan inmerso en mis pensamientos que no noté cuando Johnny y Carolina llegaron casi frente a mí.
—Parece que al fin tienen la oportunidad de conocerse —dijo Johnny con una sonrisa.
—Así parece —respondí, tratando de ocultar mi frustración.
—Bueno, Caro, él es mi amigo Brant —Johnny se volvió hacia mí—. Brant, ella es Carolina, o Caro para los amigos. Es mi... eh...
—Soy su chica —interrumpió Carolina con confianza.
Creo que mi mirada de asombro por la confianza de Carolina fue igual o hasta podría decir que menor comparada con la de mi amigo, que también tenía los ojos muy abiertos y las mejillas algo ruborizadas.
—Mucho gusto en conocerte, Carolina — dije, aún tratando de asimilar la situación.
—Igualmente, Brant. Tu amigo ha hablado mucho de ti.
—Espero que solo cosas buenas —comenté con una sonrisa.
—Claro que sí —intervino Johnny—. Pero cambiando de tema, ¿no estabas con tu amiga, Caro?
Johnny adelantó la pregunta que tenía en mente.
—Sí, vine con ella, pero ocurrió un pequeño contratiempo —dijo Carolina.
Un "contratiempo" había arruinado mi oportunidad de conocer a Alison hoy.
—¿Qué pasó? — preguntó Johnny, visiblemente interesado.
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Sombras del orgullo
Teen FictionSiempre pensé que la universidad sería solo un paso más en mi vida, una estación de tránsito hacia algo más grande. No esperaba encontrarme atrapado en un laberinto de pasillos, donde el orgullo y el pasado se entrelazan en cada esquina. Si hay algo...